Lecciones

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Por: Otto Granados

Como casi siempre sucede son numerosas las lecciones que ofrece una selección y bueno así transcurre en un contexto de alta polarización política.

Pero son mucho más los retos que suponen para quienes han ganado, porque la luna de miel es corta y las exigencias del electorado son altas. Es el caso de los alcaldes que asumirán en los próximos meses y principalmente en la ciudad de Aguascalientes donde ganó Leonardo Montañez que concentra todo la población, economía, educación, medios y desde luego problemas y necesidades de todo tipo.

Hacer una gestión efectiva por lo tanto exigirá sobre todo enfoque de concentración, transparencia, equipo, coordinación con el Gobierno estatal y una gran capacidad de ejecución.

El primer reto en mi opinión es tener un plan concreto, las campañas suelen ser poesía pero gobernar es prosa pura y la gente quiere por supuesto una narrativa agradable, pero quiere sobre todo que se resuelvan sus problemas, al menos los que están en manos de las autoridades.

Entonces hay que concentrarse en lo que dice el artículo 115 de la Constitución, para lograr dentro de las limitaciones presupuestales y de tiempo, mejorar sustancialmente los aspectos relevantes el desarrollo urbano, el tema del agua, seguridad, movilidad, los servicios públicos, y el medio ambiente y nada más, no hace falta distraer recursos en otros temas.

La segunda cuestión es hacer un equipo efectivo, a veces se tiene la tentación de articular un equipo responda a los compromisos políticos o para complacer a la galería.

Desde luego que hay facturas que pagar, pero mientras menos sean mejor y si quedan algunas pendientes no pasa nada. Caer en la trampa de estar bien con todos suele producir una feroz descoordinación, falta de compromiso y al final del día, luchas intestinas que gravitan en contra del alcalde mismo.

No se debe tropezar con esas piedras y sí en cambio seleccionar a quienes tienen soluciones concretas a problemas concretos, o como alguien decía sólo hay dos clases de funcionarios: los que explican y los que resuelven.

La tercera cuestión México tiene como bien sabemos un grave problema de corrupción, que no se reduce sólo a la apropiación ilegal de recursos públicos, tanto por parte de funcionarios como de particulares, se trata de un problema complejo y es consecuencia de muchas variables, legislaciones laberínticas y obsoletas, excesos regulatorios, falta de controles claros, y de sistemas administrativos y tecnológicos eficientes, mala gestión, y desde luego chantajes y extorsiones políticas.

En el caso de los municipios se presentan sobre todo entre los regidores y síndicos y sus asesores, donde se encuentran historias de corrupción terroríficas que no pueden ni deben repetirse, pero también existe entre inspectores y funcionarios y en áreas muy concretas como por ejemplo la autorización de permisos y licencias de todo tipo, y los contratos públicos.

Es urgente una reforma integral amplia y modernizadora de todo este capítulo: acotar atribuciones de los regidores, ofrecer salarios competitivos a los servidores públicos, establecer mecanismos de transparencia, y medir permanentemente los niveles de éxito de cada acción que se ejecuta.

Y el cuarto dilema es ganar popularidad o dar resultados objetivos, que con frecuencia son diferentes en la campaña. Lo único que cuenta es el número de votos pero en el Gobierno lo único que importa son los resultados. La sociedad ya se ha vuelto más exigente y crítica, y los va a evaluar por los logros tangibles que alcancen y que hagan una diferencia en la vida de la gente, o por los errores que cometan y en muchas ocasiones hay que tomar decisiones que son impopulares pero que son las correctas.

Por eso hay que evitar tanto la tiranía de las encuestas como las trampas de creer que popularidad es igual a efectividad, o que las redes sociales son el mundo real, como por ejemplo el fracaso de morena y de MC en Aguascalientes, que confiaron efectivamente en que ahí estaba el secreto del éxito.

Al final del juego la gente sabe valorar los logros y reconocer a los buenos gobiernos que se viene por último ahora por Aguascalientes; por lo pronto dejar de lado la creencia de que el partido ha terminado, porque en realidad apenas inicia el estado vivir a otras elecciones en el año 2022 y hay una serie de variables que de una u otra forma incidieran en ellas: la evolución económica del país, la negociación de los presupuestos, los procesos internos de cada partido, la coordinación entre el Ejecutivo y los alcaldes, o el grave riesgo de contaminación en materia de inseguridad y crimen organizado procedentes de Zacatecas y de San Luis Potosí.

Dado el perfil de sus gobernantes recién electos y esto por supuesto no es poco, es hora pues de renovar y de fortalecer un arreglo político y social en el que todos los aguascalentenses participen y donde todos quepan para que el estado esté en las mejores condiciones, para procesar con estabilidad certidumbre y proyecto su cambio de gobierno.

Por ahora las perspectivas parecen buenas pero desde luego que no va a ser un día de campo. (Fuente: BI Noticias).