Un Metro separa a Ebrard de la Presidencia

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Por: FRANCISCO RODRÍGUEZ

 

En la lucha electoral por la gubernatura del estado de Guerrero se mezcla todo. Hay una combinación escalofriante de personajes del narco, caciques, políticos corruptos, fuerzas públicas federales y locales, sociedades delictuosas clandestinas y públicas, y lo que se vaya acumulando en las campañas.

Guerrero es un fiel reflejo de la “hermosa República mexicana” que ha sentado sus reales desde que el mentecato Felipe Calderón convirtió a este país en una fosa común y clandestina.‎ Desde que se le ocurrió oficializar el crimen organizado por una decisión de beodo.

Desde que se borraron los linderos entre las actividades embozadas y públicas del trasiego y se dio paso a la toma de la marquesina por un “tendido” escalofriante‎ de asesinatos, vendettas, ajustes de cuentas, desaparecidos, cremados, extorsiones, secuestros a plena luz del día y violencia perenne.

‎En los estados el dinero circulante, el mercado del empleo, los precios de las cosechas, los términos del comercio, los destinos de la inversión pública, los resortes del poder, la jerarquía de la información, el control por la vía del terror cotidiano lo manejan los narcotraficantes. No lo digo yo. Todos somos testigos presenciales.

Ebrard levantó y avitualló a los resentidos

En 2011, en busca del apoyo multicolor, dizque para disputarle a AMLO la candidatura presidencial del PRD, Marcelo Ebrard utilizó los impuestos de los capitalinos para incursionar en los estados. Hizo lo que quiso, en la más absoluta impunidad.

Lo mismo apoyó, con dinero del presupuesto del entonces DF al cuestionado Malova, en Sinaloa, que al inútil Gabino Cué, en Oaxaca, que al quedabién Moreno Valle (Higa y el Museo del Barroco) en Puebla, o al intrascendente José Rosas Aispuro, de Durango, colándose por los intersticios que dejaban las postulaciones oficiales de los partidos políticos.

Se dedicó a aprovechar las lagunas electorales para irse por las montañas de Úbeda, levantando y avituallando resentidos, bajo las siglas de coaliciones de Los Chuchos‎ con el PAN, en lo que con razón se llamaron alianzas anti natura.

Así recogió en el camino a Ángel Heladio Aguirre, en el 2011, resentido por haber sido desplazado de la candidatura a Guerrero del tricolor; naturalmente enfrentado a su primo Manuel Añorve.

Haciendo uso de todos los fondos financieros del DF, Marcelo Ebrard operó la campaña y la elección de Aguirre hasta el límite de lo recomendable. Cientos de millones de pesos al servicio de la depredación y el desorden.

Muchos de los fondos de la Línea 12 del Metro, la “Línea del Amor” La Habana-CDMX-Miami, llegaron así hasta Guerrero. Muchos de ellos a Iguala.

Rumores y murmullos: EPN y Aguirre, compadres

Gruesos flujos de recursos públicos, verdaderos ríos de dinero que eran manejados en la absoluta discrecionalidad por los nefastos Héctor Serrano y Jesús Valencia (el chocón de Iztapalapa), por aquél entonces armados “caciquitos”. ¿Con cuánto se quedarían?

Maletas de dinero en efectivo que entregaban a Socorro Sofío Ramírez y a la parentela de Aguirre, hoy en las nóminas y en todos los bisnes mal acomodados, “inexplicablemente” (?). Cientos de aviadores‎ y comisionados del gobierno central y las delegaciones abocados a los trabajos de campo de Aguirre.

A cambio, Aguirre se comprometió con Ebrard a infinidad de “negocios” de larga duración ‎. Quedó en prenda la perredista guerrerense Beatriz Mojica, encargada de los asuntos turísticos y de “desarrollo social”, desde que Aguirre fue declarado gobernador electo.

EPN nunca se paró en la campaña de Añorve, a pesar de haber asumido el compromiso de hacerlo, constatado por los grandiosos espectaculares que se desplegaron en la Costera de Acapulco con la foto de ambos sonrientes. La verdad es que Añorve hizo una deslucida campaña priísta. Como burro sin mecate.

El murmullo en el puerto consistía en el rumor que se construyó y había dejado correr Aguirre de que su candidatura estaba consensuada con el PRI, a través de su compadre Peña Nieto. ‎Serían peras o manzanas, pero todo mundo conoce la afable relación empresarial de Aguirre con algunos gerifaltes atracomulcas muy cercanos a EPN.

Lo cierto es que Añorve fue derrotado en toda la línea y que los grupos caciquiles, muchos de ellos controlados por Rubén El Chómpiras Figueroa, funcionaron el día de la elección, bajando de las montañas a una procesión de electores.

Los Personajes en Busca de Autor

Socorro Sofío Ramírez (así se llama), gatillero de Aguirre, fue electo senador de mayoría, no obstante la fama pública de estar involucrado en una bola de masacres y trastupijes en La Montaña. Los asuntos de la muerte del alcalde de Tlapa y del asesinato de Armando Chavarría, líder perredista del Congreso local, nunca fueron aclarados.

Luis Walton, fue ungido alcalde de Acapulco. Capitán del negocio turístico, en mancuerna con el ahora senador Pedro Haces, administrador de los hoteleros. Todos se conformaron con su cuota de poder. Aguirre se quedó con toda la nómina del gobierno estatal y con la franquicia del partido amarillo, para hacer lo que quisiera. Lo que sucedió.

Y así llegó José Luis Abarca a la presidencia municipal de Iguala, postulado por el PRD. Cierto, era un recomendado del secretario de salud de Aguirre, Lázaro Mazón (dejado en el camino por la gubernatura)‎, pero sin el apoyo de Aguirre no hubiera sido ni regidor.

El mejor posicionado en las encuestas estatales, Luis Walton, en ese entonces encargado de Convergencia, aceptó la alcaldía de Acapulco, argumentando que la gubernatura de Guerrero del 2011 era para tres años y medio –los mismos que iba a ser munícipe– y que de allí podía ser postulado por la misma coalición para la de seis años.

Los Bisnes Aguirre-Ebrard Hicieron Agua

‎Todos estos amarres fueron obra de Marcelo Ebrard. Con la maleta en la mano, nadie podía rehusarse a las ecuaciones “políticas” de los hábiles “negociadores” Serrano y Valencia, implicados en negocios turbios capitalinos. No tardan en caer, aunque ahora se cubran de impunidad con la desastrada cobija de Ebrard.

Junto con Socorro Sofío Ramírez llegó al Senado el hígadito Ríos Pitter, avalado por el capricho de Marcelo. Vaya usted a saber cuál era la razón de esa complicidad, el hecho es que a raíz del enfrentamiento entre Ríos Pitter y Sofío por la candidatura para suceder a Aguirre, la relación de negocios entre éste y Marcelo empezó a hacer agua.

Para poner a salvo sus proyectos, Marcelo tuvo que retirarse. Era insoportable el ludibrio público sobre su estrecha relación con el senador Ríos Pitter, aunque aquel pretextó que la causa eran los desaires a Beatriz Mojica. Los mañosos siempre encuentran pretexto. ¡Y todavía se queja de que le quieren imponer “una pena infamante”!

El apoyo a Ríos Pitter fue incondicional.‎ Pero fue muy caro. El berrinche del automotejado Jaguar, hecho a propósito para no enfrentar a los electores de Guerrero, pues todo mundo sabía que perdía, abrió el camino para que Aguirre, a nombre del PRD, postulara al macabro Socorro Sofío, con el apoyo de El Chómpiras Figueroa. Y, si gana, para que se entronice en Guerrero un narco-cacicazgo de antología.

Y ahora, ¿apoyos a los Salgados?

No dude usted que, en su afán por llegar a la Presidencia de la República –aunque bien dicen que la distancia que lo separa de ella es un Metro–, Ebrard también esté apoyando a Salgado Macedonio y al orgullo de su nepotismo en su aventura por la gubernatura guerrerense.

Pero, ¿con qué ojos?

Ya no tiene a su disposición los cuantiosos recursos de la Tesorería de la capital nacional. Ni aquellos de los que más mano echó y que fueron, precisamente, los de la mal llamada Línea Dorada del Metro.

De sus cuantiosos recursos personales, júrelo, de esos no va a tocar ni un centavo de euro o de dólar.

Pero sí tiene al alcance dineros de empresarios, como Javier López Casarín, a quien quería hacer embajador ante Estados Unidos y a quien aún le marea la perdiz.

Por fortuna, un Metro separa a Ebrard de la Presidencia.

¿No cree usted?

 

 Índice Flamígero: La “científica” Claudia Sheinbaum cubre su ineficiencia con discusiones filológicas. Dice que el suceso de la noche del 5 de mayo fue un “incidente”, negándose a aceptar que se trató de un accidente. Pero así demuestra su “científica ignorancia”. Vea por qué: La diferencia entre accidente e incidente radica en daño real o potencial que pueden causar. Un accidente es un suceso que genera daños materiales o humanos de diversa gravedad. Mientras que un incidente es un evento que podría generar daños o no, y que podría ocasionar un accidente en el futuro si no se corrigen las fallas que lo originaron. En todo caso, Ebrard y Sheinbaum son sendos incidentes que provocaron el accidente. ¿A poco no?

N.R. En la gráfica, con el gobernador (panista?) de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval.