La cortina de humo de los datos biométricos

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Por: Mario Gallardo*

Mis queridos amigos, me he dado hoy a la tarea de hablar con algunos jueces federales en relación a los amparos que en muchas de nuestras ciudades comienzan a promoverse respecto a las modificaciones y adiciones que el gobierno ha realizado a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que daría vida al perverso Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil. Desde temprano y en base al estudio jurídico del asunto hemos concluido que lo mejor es informar a la opinión pública lo siguiente:

 

Llamó nuestra atención que algunos grupos insistente y deliberadamente están promoviendo la interposición de amparos en contra de ésta reforma, yo mismo me permití sugerir un formato de amparo que podría ser utilizado en cualquier juzgado federal del país para tal efecto. Lo hice antes de leer completo y con detenimiento el texto publicado en el Diario Oficial de la Federación el viernes 16 de Abril. Miles y miles de personas han tomado este tema como asunto de interés nacional, más siendo tiempos electorales y viendo quienes eran algunos de los convocantes a la interposición masiva de amparos, se despertaron en mí desde ayer algunas sospechas.

 

No soy especialista en telecomunicaciones pero si en Derecho Constitucional, y había por tanto que corroborar la urgencia de la movilización judicial ciudadana en este tema.

 

¿Qué fue lo que descubrimos?

 

Que esta campaña es otra cortina de humo más del mismo gobierno para distraernos de lo verdaderamente importante en México que son las próximas elecciones. El asunto de ésta reforma es otra caja china tal y como el asunto de la ampliación de mandato de Arturo Zaldívar, el nuevo intento de despenalización del aborto a nivel federal, la vacunación inexistente, el escándalo Frida Sofía y tantos otros temas con los que quieren desviar la atención de la gente para que el electorado no se informe, despierte y detenga a López Obrador y su Partido en las urnas el próximo 6 de Junio tal y como México lo necesita antes de ser destruido completamente.

 

En esta artimaña por vendernos la idea de la urgencia de interponer los amparos cayeron incluso gente tan valiosa como Ricardo Alemán o Lily Téllez. No son ellos a quienes dirijo éste artículo.

 

A quienes debo denunciar es a los que tratan de generar este distractor en la opinión pública beneficiando a  Despachos de Abogados que comienzan a hacer su “Agosto” con la situación. Me siento obligado a explicar y recomendar  que no vayan a caer en la promoción de estos  amparos ya que están siendo ofrecidos con un interés estrictamente económico sabiendo de antemano cuál será el fin de esos juicios de amparo. Como usuarios, la realidad es que tal y como lo establecen los artículos transitorios de la reforma, será hasta dentro de 2 años que te pedirán tus datos, no ahora. Entonces ¿Porqué estar alertando a la gente para que se ampare de una disposición que no es aplicable todavía?

 

La razón principal por la que sugiero no interponer ahora los amparos es que el Instituto Federal de Telecomunicaciones aún no emite las disposiciones administrativas que regularán la recolección de datos (tiene 6 meses para hacerlo) por lo que los amparos que ya se presentaron pese a que se han otorgado ya las suspensiones provisionales, seguramente serán rechazados (negados en sentencia definitiva) pues aún no se da la afectación que están invocando los quejosos, es decir, todavía no se aplica lo de los datos biométricos y lo del Padrón.

 

Habrá que decir que muchos de quienes están convocando a la interposición de los amparos al ser juristas saben perfectamente que no es el momento de ampararse, o al menos, somos muchos los abogados que no creemos ético cobrar por un servicio que no habrá de dar resultados concretos y definitivos a un cliente. Un amparo no es un medio de presión política, si queremos oponernos a lo que hace éste gobierno debemos enfocarnos en las causas y no en las consecuencias. El problema es haberle dado el voto a quienes promueven todas estas perversiones anticonstitucionales.

 

Habrá que ver el criterio de los jueces federales en quienes poco a poco recae la responsabilidad de salvar lo que queda de México y del Estado de Derecho.

 

Una cosa es cierta, las empresas de telefonía celular están siendo cómplices de esta reforma y como no, si prácticamente el monopolio de la telefonía celular en México es propiedad de dos socios políticos y de negocios del presidente, sus nombres; Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego.

 

Puedo afirmar que 2 años son tiempo suficiente para saber si será útil y necesaria la interposición de amparos, porque de hecho ésta y otras muchas reformas de control de la población, son parte del cumplimiento de la agenda prevista desde la firma de los acuerdos del Foro de Sau Paulo. Si MORENA sigue siendo votado en las próximas elecciones de Junio ya dentro de 2 años habrá iniciado el éxodo de mexicanos saliendo del país huyendo del desastre económico provocado por la dictadura de López Obrador.

 

Las instituciones a quienes les correspondería impugnar ésta reforma no lo harán, ya que tanto el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la información y Protección de datos personales (INAI) como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) han sido controladas e infiltradas ya por López Obrador y su mafia.

 

La ley es vigente ya y es correcto, como se ha dicho, que hay un periodo que se denomina VACATIO LEGIS, eso quiere decir que hasta que entre en vigor la reforma para particulares es procedente el juicio de amparo.

 

Solo que también hemos explicado que tal y como se menciona en los artículos transitorios de la reforma, esto no aplica a los contratos de servicios de telefonía celebrados  antes del cambio a la ley sino hasta dentro de dos años de iniciada su vigencia.

 

Tristemente descubrimos que ésta es otra cortina de humo, una más, y lo más triste es que si no despertamos, cuando el humo se haya ido, corremos el riesgo de amanecer el día 7 de Junio en una dictadura comunista.

 

 

Lic. Mario Gallardo Mendiolea*

Abogado Constitucionalista.