TOGAS DE DIGNIDAD, OTRAS DE INDIGNIDAD

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Por: Alberto Woolric*

A veces los tiempos históricos se conjugan con hombres clave que llegan a representar las aspiraciones mas directas y deseadas para que se provea justicia.  La historia jurídica de nuestro México nos ha enseñado que tales son los casos de Don Luis Cabrera y del dignísimo Magistrado Abrahan Polo Uscanga.

El primero de ellos durante  la Revolución de 1910 y el segundo setenta años después, resultan ser los accionantes  de la dignidad, ya perdida, de los ministerios públicos . De Luis Cabrera se recuerda su ilustrativa obra   ‘’ La misión constitucional’’  que dio los cimientos para romper esquemas y programas sobre los escombros  de la justicia que procuraban los órganos de acusación en toda la Republica, dicho jurista formo parte fundamental para la redacción del articulo 21 de nuestra Constitución Política de  los Estados Unidos Mexicanos, el segundo fue uno de los mas nobles precursores del edificio de dignidad que albergara a los agentes del ministerio publico, lamentablemente a raíz de su muerte se dio inicio a la indignidad del actuar de la representación social,  indignidad que aun por desgracia prevalece, no obstante las palabras de promesas de Ernestina Godoy.

Ambos juristas efectuaron vigorosas defensas a la Institución de Procuración de Justicia, ahora y en tiempos de esta Cuarta Transformación de la Nación , ya muy lacerada, misma  que solo puede entenderse, no como una vana  ilusión perdida, sino como cuerpo vivo que no depende de los caprichos del ejecutivo o de la ignorancia de las autoridades, para mejorar las condiciones de procuración de justicia, sino de los propios agentes del ministerio publico, con sus propios y naturales conocimientos que impidan la sumisión a ordenes inconducentes emitidas por aquellos que dirigen a la Representación Social.

En memoria de tan prestigiados jurisconsultos resultaría  muy deseable un combate enserio a la corrupción y a la ignorancia  de quienes  desde elevados sitiales afirman que procuran justicia, cuando solo la llenan de estiércol; no se diga de la justicia que padecimos durante el neoliberalismo y la cual fue heredada a esta Cuarta Transformación de la Nación amarchantada no solo  con el servilismo  y la cortesanía, por decir lo menos  sino proclive a entregarse al mejor postor.

Por ello, quienes pertenecemos a la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México  A. C., consideramos que los tiempos se repiten —-no solo en simbolismos de parábolas—-  sino en los hechos concretísimos de injusticias, desconocimiento en la aplicación de la ley, corrupción que hace parecer a nuestros recintos de Procuración de Justicia, como casas de asignación,  de mala nota.

El pensar de los académicos debe tornarse en ejemplo de sereno análisis de la problemática política y jurídica que padece la Representación Social Nacional, basta ya de las mas descaradas prostituciones y corrupciones que padece  la procuración de justicia con la que se pretende enraizar la desgracia de México, basta ya de escandalosas sumisiones a funcionarios carentes de escrúpulos y ética profesional, lo que hace nugatoria la justicia, que como principio toral consagra la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El actuar de Don Luis Cabrera constituye un valiente documento jurídico político  en donde se destaca la incontrovertible verdad de la procuración de justicia que se espera en México, lo que hace nugatoria la justicia que se procuro en el neoliberalismo y se procura en esta Cuarta Transformación   —-llámese justicia federal o local—-, múltiples implicaciones de inocentes con fabricación de demostrativas de responsabilidad, homicidios ocurridos al amparo de la narco política que no han sido investigados, gravísimos ilícitos cometidos por ministerios públicos  que no han recibido el manejo estatuido en las leyes aplicables de la materia, que han sido no solamente violadas con reiteración y corrupción, sino propiciando el mas descarado biombo  a la impunidad, como si los agentes del ministerio publico fuesen  inmunes a las celdas y penitenciarias, ya no expresemos el hecho cierto de que dignísimos y esforzados trabajadores mexicanos victimas de la barbarie jurídica propiciada por el actuar de esos sinvergüenzas agentes del ministerio publico que se dicen representar la ley.

Abrahán Polo Uscanga en su caso denuncio con denodada hombría de bien la corrupción imperante en el medio de procuración e impartición de justicia por ello fue brutalmente asesinado por un representante ejecutor de la narco política y caso estúpido la procuraduría (ahora fiscalía) quiso darle tintes de suicidio.

También aquella procuraduría de marras y sus ministriles de justicia implicaron a gente inocente de grupos políticos antagónicos a su forma de pensar, como lo fue el Frente Francisco Villa y los dirigentes del Sindicato de Ruta 100.

Entre aquella vigorosa denuncia de corrupción, que trajo como consecuencia sangre derramada, de violaciones al Pacto Federal y a la Misión Constitucional del Ministerio Publico pregonada por Don Luis Cabrera. El espíritu de Abrahán al igual que el de Cabrera hoy se encuentran fortalecidos.

Vaya para Luis Cabrera y Abrahán Polo Uscanga la mas entusiasta felicitación del Foro Independiente de la República por solo pensar en darle dignidad a la forma de actuar del ministerio publico, ambos mostraron y denotaron su alta calidad de juristas, esas dos togas surgieron con la espontaneidad de la anhelada Justicia que México merece.

 

 

Lic. Alberto Woolrich Ortiz *

Presidente de la Academia de Derecho Penal

del Colegio de Abogados de México  A.C.