Equilibrio con Dios, la familia y el trabajo base para alcanzar el éxito: Mauricio G.

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Poco o nada nos debería importar expresiones de “¡estás loco!” cuando uno mismo está convencido de un proyecto viable, sobre todo que aportará algo mucho a nuestra sociedad, expuso el empresario Mauricio González.

Al disertar una conferencia entre alumnos y padres de familia en un evento de corte educativo, el también académico puso en claro que la edad no es requisito para cumplir los sueños, pensando en las estrellas, sí, pero con los pies puestos sobre la tierra dentro de un entorno rodeado por la cultura del esfuerzo.

El también académico e innovador sobre la educación universitaria en la entidad, y cuyo proyecto alcanzó a otras ciudades del país, subrayó que se debe enseñar a que las cosas cuestan esfuerzo, y recordó que entre las primeras acciones que él emprendió, era vender palomitas en el centro comercial El Parián, lo que no debe ser motivo de vergüenza, por el contrario.

Ello a pesar de que su familia tenía desde entonces las condiciones necesarias para salir adelante sin problemas de esa índole, y fue cuando tomó la determinación de prepararse hasta impulsar tiempo después uno de los proyectos más ambiciosos, apenas cumplidos los 30 años, y en el 2013 se crea una de las mejores universidades, ahora con una matrícula de 10 mil estudiantes.

González López subrayó “lo que yo puedo hacer, lo puedo lograr”.

Luchar contra los estereotipos no es nada fácil, pero habría que hacerlo. Tampoco me importaba que dijeran que era “fresa” por la posición.

Recordó aquello de: quien no vive para servir, no sirve para vivir, que se atribuyó a la madre Teresa de Calcuta.

Me decían en cada paso de mi vida que estaba loco, pero yo respondía “me vale gorro”, y se aventuró convencido de que equis proyecto sería para construir, no para destruir, y esa es la manera en que funcionan las cosas.

Recordó que ha sido común escuchar quejarse a la gente, pero no participamos, y decidió aventurarse como candidato independiente, obteniendo extraordinaria respuesta de la gente, la que sin embargo la condujo a obtener una regiduría porque así están hechas las leyes y el sistema político mexicano.

Es elemental que los ciudadanos participemos y no sólo nos quejemos, resumió, para al final de cuentas responder una serie de preguntas de los concurrentes, entre las cuales destacó la respuesta de que debe haber equilibrio entre el cuerpo y espíritu, con la fe diaria de por medio, aspecto que después detalló señalando que se debe estar bien en el trabajo, con Dios y a la vez con la familia, un equilibrio, es la clave, según la perceptiva de cada quien, porque: habrá quienes ponemos a Dios en primerísimo lugar, luego la familia y a un ladito, el trabajo, concluyó.