Indiferencia que aniquila

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Aguascalientes tiene características propias, no del todo favorables, que expertos en diversos temas han llegado para ver “de cerca” lo que ocurre, desde cuándo y por qué; algunos escritores de medios “nacionales” y hasta editores se llevan apuntes, tanto de lo que se publica como de la información que directamente obtienen, pues consideran a la entidad como un “laboratorio” que merece análisis profundos.
Recientemente nos visitaron académicos europeos porque tenían curiosidad de ver físicamente una edición impresa del 2002, simplemente para “complementar lo que ya traemos”, porque el tema central es la relación de la sociedad y el periodismo mexi- cano: en qué ayuda y en qué afecta.
Hay que subrayar el interés que mostraron en el reportaje principal de esa discutida edición número 96, y tras tomarle gráficas para copiar su contenido expresaron: “tan valiosa y oportuna información que irres- ponsablemente se ignoró; ahora, no quieren o no saben qué hacer”.
En el reportaje de seis páginas que se tituló “Destruir la familia, alta prioridad”, se dan pormenores de lo que acontecería tanto en Guadalajara como en Aguascalientes en por lo menos los siguientes 10 años.
Dice uno de los párrafos en la página 22 “…. Particularmente revela los efectos de las ondas electromagnéticas -del sistema “Alex –Amalgamated Logarithmic Encrypted Transmisión-, que expertos han descubierto afectan el cerebro humano de niños y jóvenes a través de la radio, la música y la televisión” el cual llegaría para el 2017 a niveles inauditos, con un contenido al 94% no apto para la sana convivencia y desarrollo familiar, y con programación para adultos desde las 16:00 horas.
Los especialistas que expusieron el tema en trascendental reunión celebrada precisamente en Guadalajara y a la que FUTURO tuvo acceso entre algunos medios más –sin negar que el contenido entonces fue en parte también cuestionado, tal como se escribió en aquella fecha a solicitud expresa-, precisan que esas ondas y el referido sistema desde entonces lograban ya…
“…que una persona se duerma, que una persona esté cansada o deprimida, crear sentimientos de miedo, crear estados de violencia, cambiar el nivel de hormonas, ( para extender la homosexualidad y ocultar sus orígenes), cambiar la química de las células, provocar la agresividad sexual e inducir al suicidio”, y de manera destacada aumentar el consumo de alcohol y drogas entre adolescentes y adultos, lo que se lograría con un plan perfectamente diseñado y financiado política y económicamente desde el extranjero con el apoyo del gobier- no mexicano, incluyendo a las autoridades de Jalisco y Aguascalientes.
Destaca el interesante punto de vista de varios escritores, entre ellos un destacado periodista que fue jefe de personal del New York Times y el dato de los virus experimentales.
Hoy esos descubrimientos que causaron sorpresa e inquietud, quedaron rezagados frente a los adelantos científicos que financian desde hace años organizaciones internacionales, y que sólo bien pocos conocen.
Dándole una vuelta a la página, vemos que gran parte de la advertencia se cumplió, y hasta los índices fueron rebasados en los 12 años posteriores.
La situación actual es compleja, la descomposición social es tremenda y no vemos de los gobiernos municipal y estatal un verdadero interés de remediar las cosas, menos del federal cuya cabeza visible lleva al país al precipicio.
La descomposición social sigue y sigue, y a pesar de que también desde la tribuna del Congreso local se insiste en que la droga se sigue vendiendo en mayores cantidades afuera de las escuelas, nadie mueve un dedo para remediar la situación. “La droga acaba con nuestros hijos”, fue el tema de portada del número 358, con reporte en interiores de tres planas titulado: “Toleran la venta de dulces con droga en escuelas”, con los testimonios claros respectivos. Seguramente habrá otras razones por las que las autoridades se nieguen a intervenir, pese al tremendo daño que a diario se causa al núcleo social y que está por salirse de control.
Pero habría que decir también que esa indiferencia no es propia del Gobierno, sino también de prácticamente todos los sectores de la sociedad, baste mirar su reacción ante cada tragedia.
Es una indiferencia que nos hace inmu- nes al dolor ajeno, que nos asfixia y aniquila como sociedad, y que cada uno de nosotros permitimos y que hasta fomentamos, comenzando por los medios de comunicación que nos olvidamos de algo que antes llamabas ética.
“Cuando se margina a los medios inde- pendientes sanos, algo grave está pasando”, alertaron nuestros visitantes que sólo prometieron darla la mejor utilización a lo que aquí recabaron, pues se incluyó otro reportaje, del número 344 que se tituló: “La homosexualidad, sí tiene cura”, donde científicos de renombre advierten sus orígenes y la forma en que son manipuladas tantas personas señalándose que hay un fuerte movimiento político de presión que amenaza las estructuras, documentado y avalado por el congresista William Dennemeyer, la escritora Carla Arturez y reconocidos científicos como Frank Kameny y Robert Spizer, sin omitir al Dr. Luis Ráez, investigador que evidenció que el homosexualismo no es de origen genético ante la cadena EWTN.

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