ENTRE FRONTERAS / MÁS ALLÁ DEL PARTIDO

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Por: Jessica Woolrich

Hasta hace unos años Qatar era una nación poco conocida, algunos sabían que era un pequeño país localizado en el Medio Oriente, otros más que era una nación con un enorme crecimiento económico, pero poco se sabía de cómo era la vida dentro de sus fronteras.

Sin embargo, el día de hoy los ojos están puestos en aquella pequeña nación asiática, el mundo está atento a lo que sucede durante los partidos, pero también a lo que ha sucedido durante los últimos años.

Esta atención no solamente es por parte de personas interesadas en el fútbol, sino también de personas que están interesadas en conocer la realidad de lo que se vive en Qatar.

En el 2021, Amnistía Internacional, dio a conocer que 15,021 trabajadores habían muerto durante la construcción no solo de los estadios, sino de toda la infraestructura que se había habilitado para el mundial ya fuera hoteles, el metro, restaurantes e incluso una ciudad, como es el caso de Lusail la cual fue planeada para recibir a los visitantes.

De ser cierta esta cifra estaríamos ante un escándalo sin precedentes, además de la tragedia en si misma.

Sin embargo, el periódico The Guardian, dice que la cifra real es de 6751 trabajadores , ambas cifras están muy lejos de la que afirma la FIFA, de tan solo tres trabajadores.

Saber la cifra real va a ser muy difícil si no imposible , sobre todo porque Qatar no se distingue por ser un país que esté abierto a compartir su información.

Lo que sí es una realidad es que estamos hablando de cifras escandalosas y para muchos la FIFA es cómplice absoluto de esto, al callar, esconder, modificar o justificar, está permitiendo que esas muertes queden impunes.

Pero evidentemente el mundo ya no permitirá el silencio, por eso hoy alza la voz, y no solo con este tema, sino también con la falta de derechos que tienen tanto las mujeres como los miembros de la comunidad LGBT en aquel país, en donde las relaciones homosexuales son castigadas hasta con siete años de cárcel, y es precisamente por esa razón que, incluso, algunos capitanes de selecciones europeas quisieron llevar un brazalete con la bandera gay para demostrar su apoyo a quienes hoy son vistos como criminales dentro del país anfitrión.

Imagino que en el momento que Qatar fue elegido como país sede, nadie supuso que con esa decisión el mundo abriría los ojos, levantaría la voz y cerraría filas para exigir que en todos los países del mundo los derechos humanos sean una realidad sin distinción de ningún tipo. Nadie pensó que sería gracias al poder del fútbol que aquellas personas desfavorecidas en Qatar se verían arropadas y defendidas por quienes desde todas partes del mundo no piensan, ni quieren callar en un tema que sin duda se ha vuelto de interés mundial.

Y aún cuando hoy en Qatar no hay avances en estos temas, el movimiento ya se ha iniciado y puede ser algo que no se pueda parar y finalmente la comunidad internacional comprenda que dejando el silencio de lado se pueden lograr cambios a favor de la humanidad.