Experto advierte que Halloween es la exaltación del horror y “antesala” del ateísmo

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El teólogo y filósofo Rodolfo Vargas Rubio, miembro de la Enciclopedia Católica, advirtió que la celebración de Halloween es una “exaltación del horror macabro gratuito” y la “antesala del ateísmo”.

En un artículo publicado en la Enciclopedia Católica, Vargas Rubio, dijo que Halloween acaba resultando la apoteosis del nihilismo, el triunfo del agnosticismo, la antesala del ateísmo; pues nos presenta la muerte como algo terrorífico, después de lo cual parece no haber nada, ni el menor asomo de Dios”.

El experto recordó que “hasta hace no mucho, la vigilia del Día de Todos los Santos se celebraba con un gran sentido cristiano en toda España (y en el mundo hispanoamericano)”.

“En general, era un día en el que se ayunaba y se observaba la abstinencia, de acuerdo con la costumbre de preparar mediante la penitencia las grandes festividades del calendario litúrgico”, señaló.

Además, dijo, era “una anticipación de la conmemoración de los Fieles Difuntos, que, siendo el día dedicado especialmente a la Iglesia Purgante, iba unido a la celebración de la Iglesia Triunfante”.

Sin embargo, lamentó, “de un tiempo a esta parte nos ha invadido una moda típicamente anglosajona de origen céltico: Halloween”.

“La palabra denuncia su primitiva connotación religiosa: ‘All Hallow’s Eve’ (la víspera de Todos los Santos)”, dijo, señalando que “la corrupción del vocablo es índice de la degeneración del sentido original de la conmemoración”.

“De celebrar a los Santos y recordar a los difuntos se ha pasado a festejar a las fuerzas ocultas, personificadas en las brujas consideradas como seres maléficos”, advirtió.

Para el teólogo y filósofo, “Halloween podría pasar como un inocente divertimento infantil (que eso fue en su origen) si no fuera por toda la carga ya no solo pagana sino claramente anticristiana que ha ido adquiriendo y conlleva”.

“A veces las celebraciones de esta ‘noche de brujas’ traspasan el mero pretexto para el disfraz tétrico y se convierten en auténticos aquelarres, con toda la parafernalia de reminiscencias infernales”, criticó.

Para Vargas Rubio, “el culto de los muertos no tiene aquí un objetivo piadoso: es la exaltación del horror macabro gratuito, sin el menor atisbo de esperanza”.

Los “cortejos de zombis o muertos vivientes”, continuó, “llevan en sí las señales de la desfiguración, la putrefacción”.

Los cementerios no se nos representan como lugares de reposo a la espera de la resurrección, sino como antros de terror, propicios al crimen impune y los actos más espeluznantes”, dijo.

El experto lamentó que lejos de copiar “otros conceptos mucho más elevados” y “cosas buenas que tienen” los norteamericanos, “nos quedamos con la bazofia y así contribuimos a la pérdida de nuestra identidad católica”.

Esto, advirtió, “llevará tarde o temprano, si Dios no lo remedia, a la pérdida total de la fe”.