Para cambiar a México no basta estar convencidos, sino convertidos: José Isabel Vela

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Aguascalientes, Ags.- Para nadie es un secreto que el peor enemigo del ser humano es la ignorancia, pero también que la educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo, inmersos en esta batalla cultural.

Lo anterior fue expresado por el comunicador José Isabel Vela Pérez tras el protocolo de “dar vista” al Congreso local que establece la normatividad de la UDS Global University  por la alta distinción para Aguascalientes de recibir además la distinción y la prestigiada medalla “en reconocimiento a la trayectoria, honorabilidad y compromiso con la sociedad mexicana, conforme a los principios y objetivos de este Claustro…”.

Tanto a los integrantes de la Mesa Directiva como a los legisladores de las distintas fracciones parlamentarias, se les hizo saber de la entrega del vehemente mensaje que habría dirigido el experimentado comunicador en el evento protocolario celebrado en fecha reciente en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, y que inició con la expresión de Platón: “El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”.

Diría el hoy Doctor H.C. José Isabel Vela Pérez que, la opinión pública, aunque influenciable, tiene un papel fundamental en la promoción de los valores y en la construcción de la democracia. “Conocerla es bien importante. Desarrollar la opinión pública lo es aún más”, aseveró.

 

Refirió que mucho se ha expuesto del cómo desarrollar esos valores desde la escuela y la familia, pero que se olvidan de los principios universales y de que la persona esté en el centro de toda acción “y la democracia, obviamente con más participación de toda la sociedad. Menos Gobierno y más sociedad”, detalló.

Y es que habría hecho alusión al histórico mensaje que dirigiera el ahora San Juan Pablo Segundo en su visita por Aguascalientes el 8 de mayo de 1990,  a decir:

“El mejor método de educación es el amor a vuestros alumnos, vuestra autoridad moral, los valores que encarnáis. Este es el gran compromiso que asumís, antes que nada, ante vuestra conciencia. Sabéis que no podéis transmitir a vuestros alumnos una imagen decepcionante del propio país; debéis enseñarles a amarlo fomentando aquellas virtudes cívicas que eduquen a la solidaridad y al legítimo orgullo de la propia historia y cultura”, señalaría el Santo San Juan Pablo II en aquella ocasión.

También refirió lo expresado por el académico Gabriel Domínguez García Villalobos, también galardonado con el doctorado  Honoris Causa en tiempo reciente, al enfatizar que muchos de los problemas se deben a que hemos sacado a Dios de nuestras vidas, y Vela Pérez agregó que también de la escuela, de las instituciones públicas y por supuesto también de la política, que es donde está el origen de muchos o de la mayoría de nuestros males en nuestro entorno.

“Y hay mucho de cierto, sobre todo ahora que las guerras no son ciencia ficción, como tampoco los ataques a la vida, la fe y la familia que parecen ser el pan de cada día”, sin omitir la división que se promueve a diario desde el sector público y la insana descalificación para quienes se dedican a construir, a producir e informar con responsabilidad”.

Y como muestra de estos ataques a la fe, la vida y la familia, citó la nueva aberración que cometiera la Suprema Corte de Justicia de la Nación al eliminar la porción normativa “desde su concepción hasta su muerte” aprobada por el propio Congreso del Estado de Aguascalientes.

 

“Hoy vivimos en nuestra Patria acontecimientos en que impera la violencia y la muerte, que generan temor, miedo e impotencia. Pero debemos tener claro y estar conscientes de que ello se debe también a la pobreza, a la falta de oportunidades, a la corrupción, a la impunidad, a la falta de calidad en la educación, a la deficiente procuración de justicia y, sobre todo, al credo que hoy impera entre muchos mexicanos: vivir para acumular bienes y poder en el menor tiempo posible, sin importar si se lesionan los derechos de los demás”.

Vela Pérez expuso también en su mensaje que “este rostro vejado en gran parte ha sido por la ausencia de vivir los valores tales como el respeto a la vida,  a la propiedad ajena, la honestidad, el esfuerzo y la solidaridad, entre otros”.

Y “ante este escenario, urge que todos trabajemos para construir un rostro más justo, solidario y humano para México”, porque “estoy convencido de que hoy lo que más duele no es el fuego destructivo de la violencia que vivimos, sino la fría indiferencia de nosotros ante esta realidad. Pero no menos importante es que cada vez perdemos nuestra capacidad de asombro ante esta realidad que nos quiere  arrebatar nuestra fe y esperanza”.

Ya para terminar expuso: “No lo permitamos, somos más los que estamos por México, por  su democracia y sus valores; unidos seremos capaces de construir un mejor futuro para nosotros, nuestros hijos y nietos”.

“Para lograrlo no sólo basta estar convencidos, sino estar convertidos.”

“Saber para servir”, concluyó.