José Isabel Vela recibe “Doctorado Honoris Causa” de la UDS Global University

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*En reconocimimiento a la trayectoria, honorabilidad y compromiso con la sociedad mexicana.

*Dirigió vehemente discurso donde planteó el entorno, las causas y soluciones

*Destacan su talento, capacidad y contribución en materia de comunicación y periodismo.

Monterrey, N. L.- En Sesión Solemne la UDS Global University, Campus Nuevo León, entregó el título de “Doctor Honoris Causa” al comunicador de Aguascalientes,  José Isabel Vela Pérez, a quien además recibió la prestigiada medalla de prestigio internacional y la correspondiente distinción de los integrantes del Claustro por su vehemente mensaje.

Esta entrega correspondió a la tercera generación que incluyó a personas eminentes tanto de México como de Estados Unidos, contándose con la presencia de autoridades y líderes de diversas agrupaciones de periodistas del país, sin omitir a reconocidos líderes de opinión nacional.

“El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como que el ara y ara y no siembra”, inicio el galardonado con referencia a Platón, con lo que abrió la línea de hacia dónde irían sus palabras.

Primero agradeció a Dios, luego a su familia para patentizar lo propio hacia sus amigos que le motivaron a continuar adelante tras dura etapa que lo puso al borde la muerte por la pandemia mundial.

 

 

Con esa sintaxis, el hoy Dr. H.c. José Isabel Vela Pérez, -como se le recomienda signar-,  se dirigió a la Junta de Gobierno del Consejo Universitario y acto seguido refirió su misión, visión y Valores, a saber: formación y trascendencia, humanismo, responsabilidad y equidad.

“Por ello es que no somos ajenos a sus postulados”, comentó.

No quiso ahondar sobre sus experiencia a lo largo de más de 44 años de trayectoria periodística, de sus recorridos por diferentes partes del país, pero tampoco omitió sus vivencias en el medio rural.

“Cómo no recordar la experiencia de ver a tan sólo unos metros a ese gran líder de la humanidad que estuvo en Aguascalientes el 8 de mayo de 1990, y que dijo:

“El mejor método de educación es el amor a vuestros alumnos, vuestra autoridad moral, los valores que encarnáis. Este es el gran compromiso que asumís, antes que nada, ante vuestra conciencia. Sabéis que no podéis transmitir a vuestros alumnos una imagen decepcionante del propio país; debéis enseñarles a amarlo fomentando aquellas virtudes cívicas que eduquen a la solidaridad y al legítimo orgullo de la propia historia y cultura”.

Ya saben de quién hablo.

 

 

Destacaría que educar es tarea de todos, y exhortó a mejorar cualitativamente la enseñanza. Y rogó por una educación para el trabajo y para las virtudes, del amor a los alumnos y deberes cívicos.

Muchos creen que ya murió, pero sigue vivo entre nosotros. Ahora es San Juan Pablo II.”, dijo Vela Pérez.

Señaló que para nadie es un secreto que el peor enemigo del ser humano es la ignorancia, pero también que la educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo, inmersos en esta batalla cultural.

 

 

Recordó a don Carlos María Abascal Carranza quien en su mensaje al recibir también tan alta distinción, dijo:

“El ser humano nace, vive, muere con dos sellos indelebles: el sello de criatura de Dios, quien le comunica la inmensa dignidad que posee, precisamente por haberlo creado a Su imagen y semejanza; y el sello de su irrenunciable vocación social, que le exige ser comunión con todos sus semejantes, si quiere realizar la vocación que él, y nadie más que él, puede y debe realizar durante su existencia temporal”.

Puso en claro que, la opinión pública, aunque influenciable, tiene un papel fundamental en la promoción de valores y en la construcción de la democracia. Conocerla es bien importante. Desarrollar la opinión pública lo es aún más.

“Mucho se ha expuesto del cómo desarrollar esos valores desde la escuela y la familia, pero se olvidan de los principios universales y que la persona debe estar al centro de toda acción; y la democracia, obviamente con más participación de toda la sociedad. Menos Gobierno y más sociedad”, agregó.

EL FONDO DE LOS MALES

Durante su vehemente mensaje, el Doctor José Isabel Vela Pérez, precisó que no menos importante es el razonamiento del académico Gabriel Domínguez García Villalobos, también con doctorado Honoris Causa, quien expuso: “los males que sufre este país es porque hemos sacado a Dios de nuestras vidas, de nuestra familia, de la educación y naturalmente de la política”.

De ello agregó que hay mucho de cierto, sobre todo ahora que las guerras no son ciencia ficción, como tampoco los ataques a la vida, la fe y la familia que parecen ser el pan de cada día; la división desde el sector público y la insana descalificación para quienes se dedican a construir, a producir e informar con responsabilidad.

Bien lo afirmaba don Carlos Abascal: Hoy más que nunca, la vida pública requiere de mujeres y hombres de vigoroso carácter moral, con una sólida formación espiritual y con un compromiso indeclinable de ser cristianos de tiempo completo y al servicio de la nación.

 

De hecho, decía, es indispensable devolverle a la democracia fundamentos sólidos de valores eternos derivados del orden natural de las cosas.

La fría indiferencia

Hoy vivimos en nuestra patria  acontecimientos en que imperan la violencia y la muerte; que generan temor, miedo e impotencia., señaló.

“Pero debemos tener claro y estar conscientes de que ello se debe también a la pobreza, a la falta de oportunidades, a la corrupción, a la impunidad, a la falta de calidad en la educación, a la deficiente procuración de justicia y, sobre todo, al credo que hoy impera entre muchos mexicanos: vivir para acumular bienes y poder en el menor tiempo posible, sin importar si se lesionan los derechos de los demás”, recordó lo expuesto por grandes intelectuales.

 

“Este rostro vejado en gran parte ha sido provocado por la ausencia de vivir los valores tales como el respeto a la vida, a la propiedad ajena, la honestidad, el esfuerzo y la solidaridad, entre otros. Ante este escenario, urge que todos trabajemos para construir un rostro más justo, solidario y humano para México”.

Estoy convencido, añadió, de que hoy lo que más duele no es el fuego destructivo de la violencia que vivimos, sino la fría indiferencia de nosotros ante esta realidad. Pero no menos importante es que cada vez perdemos nuestra capacidad de asombro ante esta realidad que nos quiere arrebatar nuestra fe y esperanza”.

Para terminar, conminó: “No lo permitamos, somos más los que estamos por México, por su democracia y sus valores; unidos seremos capaces de construir un mejor futuro para nosotros, nuestros hijos y nietos.

Para lograrlo no sólo basta estar convencidos, sino estar convertidos”, cerró su intervención tras la apertura arriba expuesta.