AGRAVIO A LA EMBAJADA DE ISRAEL

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Por: Alberto Woolrich*

 

Las leyes, las normas, los decretos, los actuares, las omisiones, las ocurrencias de la Cuarta Transformación de la Nación, concebidas como un conjunto —del que creen es el sistema legal— tienen manifestaciones que no nos chocan porque nos han acostumbrado a ellas. Pero en el fondo, si las analizamos a profundidad, son realmente incomprensibles, incongruentes, inconstitucionales, ilegales. Y eso cualquier estudiante de la abogacía lo sabe, lo entiende, lo comprende. Y cuando más se estudian, más se repudian.

 

En pasadas horas acudieron ante la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, un grupo de togados de origen judío, enviados por algún diplomático relacionado con la Embajada de Israel, a fin de hacernos saber que algunos Siervos de la Nación pertenecientes al gobierno de la Ciudad de México, habían incumplido acuerdos de naturaleza internacional e inquiriendo a la vez si ello podría hacerse valer ante instancias de orden penal.

 

He aquí los hechos.

El excelentísimo Señor Embajador del Estado de Israel acreditado en México:  Zvi Tal, quien es reconocido como un eminente diplomático internacional, un día antes de que se concretara la manifestación por los hechos acontecidos en Ayotzinapa y debido a informaciones de sus órganos de inteligencia, pidió protección al Gobierno de la Ciudad de México, por los hechos que se veían venir………… Ello acorde a los protocolos de Derecho Internacional, en ese momento ipso facto debería haber sido atendido………….  Resultado: las autoridades que gobiernan a la Ciudad de México, fueron omisas.

 

En lección de historia los policías de guardia permanente en la Embajada de Israel, previas las horas a la vandalización de la Embajada de Israel recibieron instrucciones de la superioridad de abandonar las instalaciones de dicho recinto. Vaya mandato con repercusión de orden internacional.

 

No puede, ni debe decirse más, los protocolos internacionales exigen ponderación y elegancia.

 

La justicia mexicana y su anhelado Estado de Derecho, tenían la obligatio de no ser omisas en su actuar, tenían el deber de penar hasta el más elevado límite a la delincuencia que vandalizó a la Embajada de Israel. Consecuencia: Se lesiona la confianza y el respeto que en puridad debe tenerse al Gobierno de la Ciudad de México.

 

A escasos días de haber acontecido los hechos de vandalismo y depredación que agraviaron en mucho a la Embajada de Israel en México, y los cuáles motivaron su evacuación, el dignísimo Señor Embajador Zvi Tal, continúa en espera que la Secretaría de Relaciones Exteriores, por conducto del Señor Canciller Marcelo Ebrad aclare el motivo del retiro de los guardianes de la ley que protegían a su Embajada y el porqué se permitió ese acto contrario a la norma internacional propiciado por el anarquismo permisivo.

 

No se vale que en los tiempos modernos que vivimos, que no son los más óptimos políticamente hablando, que so pretexto de la libertad de expresión, se cometan delitos que no solamente indignan, sino que lesionan en el más alto grado de política internacional la protección derivada de la Convención de Viena.

 

Todos debemos respetar la ley.

 

Ahora le compete al Canciller Marcelo Ebrad, defender a México, ante ese tipo de rufianes y para tal, procede formular la denuncia correspondiente.

 

Ese es su deber y el derecho de México.

 

Es cuanto.

 

 

Lic. Alberto Woolrich Ortíz.

Ex Oficial Mayor de la Academia Mexicana de

Derecho Internacional y Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..*