La Virgen de San Juan de Los Lagos peregrinará en Los Ángeles

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La imagen de la Virgen de San Juan de Los Lagos peregrinará en Los Ángeles (Estados Unidos) desde este 9 de septiembre.

Esta advocación mariana es la segunda más venerada de México, después de Nuestra Señora de Guadalupe, y guarda una profunda relación con los mártires cristeros.

La imagen mariana, que visita Estados Unidos desde la Diócesis de San Juan de Los Lagos en el estado mexicano de Jalisco, llegará a cuatro parroquias de la Arquidiócesis de Los Ángeles entre el 9 de septiembre y el 2 de octubre.

Se trata de las parroquias Our Lady of the Rosary Church, Resurrection Parish, St. Francis Xavier Church y San Francisco Church.

La Arquidiócesis de Los Ángeles destacó en un comunicado que entre las actividades por la visita de la Virgen de San Juan de Los Lagos se han programado celebraciones con danzas típicas mexicanas y música de Mariachi.

La Catedral Basílica de San Juan de Los Lagos es el segundo templo más visitado por peregrinos cada año en México, por alrededor de 12 millones de personas.

El milagro que encendió la devoción

La imagen original de Nuestra Señora de San Juan de Los Lagos fue fabricada por el español Matías de la Cerda en Pátzcuaro, en el actual estado de Michoacán, en el siglo XVI.

Tras ser llevada a San Juan de Los Lagos por el franciscano Fray Miguel de Bolonia, la imagen fue guardada en la sacristía de la Catedral durante unas ocho décadas, y no sería hasta un milagro ocurrido en 1623 que se despertaría la masiva devoción con la que cuenta en la actualidad.

Alrededor de diciembre de 1623, una familia de cirqueros que pasaba por San Juan sufrió un terrible accidente. Una de las dos niñas del matrimonio se clavó una daga en el pecho mientras realizaba una pirueta, y murió al instante.

 

La familia se confió a la intercesión de la Virgen de San Juan y, milagrosamente, pocas horas después, la niña estaba viva, según recogen los documentos de la época.

En diálogo con ACI Prensa, el médico e historiador Everardo López Padilla, responsable del Archivo Histórico de la Catedral Basílica de San Juan de Los Lagos, destacó que la devoción a la Virgen se ha extendido por gran cantidad de países en América y otros continentes.

Esto, dijo, está relacionado con que la Diócesis de San Juan de Los Lagos, una de las más ricas en vocaciones en México, envía presbíteros “a apoyar a otras diócesis necesitadas de sacerdotes”.

Esos sacerdotes, a su vez, ayudan a la difusión de la devoción a la advocación mariana.

López Padilla destacó que los devotos dentro y fuera de México están “muy contentos de poder volver a recibir la imagen de la Virgen en sus comunidades, después de un poquito más de dos años de pandemia”.

Los Ángeles y el sur de California, destacó, “es una zona llena de mexicanos y de latinos en general, y una gran cantidad de estos son devotos de la Virgen de San Juan”.

El historiador recordó también que la Basílica del Santuario Nacional de Nuestra Señora de San Juan del Valle, en Brownsville, Texas, dedicado a la Virgen de San Juan de Los Lagos, es el segundo santuario católico más visitado en Estados Unidos, después de la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington D.C.

La Virgen de San Juan y la Guerra Cristera

López Padilla resaltó luego la relación entre la Virgen de San Juan de Los Lagos y los mártires católicos que sufrieron la sangrienta persecución religiosa del Gobierno de México a inicios del siglo XX, especialmente durante la Guerra Cristera.

La Guerra Cristera comenzó en 1926 como una respuesta espontánea de católicos en distintas partes de México a la represión, abusos y persecución religiosa del gobierno de Plutarco Elías Calles.

 

Los enfrentamientos culminaron en 1929, pero las relaciones oficiales entre la Iglesia y el Estado no se restablecieron hasta 1992.

López Padilla recordó que “bajo el manto de la Virgen de San Juan se erigió un seminario en esta ciudad, desde 1868, donde cientos de jóvenes se formaron desde lo que era secundaria, preparatoria, y humanidades”.

“Y que de aquí salieron este semillero de hombres que participaron después de manera muy activa durante la guerra cristera, en diferentes trincheras”, señaló.

Entre estos mártires, dijo, “tenemos a San Pedro Esqueda, patrono de los catequistas en México; y tenemos Santo Toribio Romo, patrono de los migrantes”.

Además, señaló, figura el “Beato Anacleto González Flores, que también se formó en estas aulas y que de hecho su despertar intelectual, como él lo menciona, se dio en esta ciudad bajo el cuidado de la Virgen de San Juan”.

“Todos ellos”, aseguró, eran “devotos de la Virgen de San Juan” y “la visitaban a diario, porque ciertamente tenían que ir a Misa al santuario”.

El historiador destacó que en la región conocida como Los Altos de Jalisco, donde se encuentra San Juan de Los Lagos, “se siguen recogiendo numerosos frutos de esta tierra bañada por la sangre y cristera”.

Por eso, recordó, San Juan Pablo II, al visitar San Juan de Los Lagos el 8 de mayo de 1990, la llamó “tierra de mártires”.

Esa herencia de los mártires, aseguró, ha convertido a la región en “uno de los bastiones, por así decirlo, más importantes del país y de América Latina, donde las tradiciones de la defensa de la fe, de la transmisión de la fe, se ven más arraigadas”.

Un “milagro” reciente

El que fuera hasta hace unos meses Obispo de San Juan de los Lagos, actualmente Arzobispo de San Luis Potosí, Mons. Jorge Cavazos, compartió recientemente lo que consideró un milagro obrado por la intercesión de la Virgen de San Juan de los Lagos, en una niña pequeña que sufría una enfermedad incurable.

En una entrevista con el doctor Everardo López Padilla, Mons. Cavazos recordó cómo los padres llevaron con fe a la niña de 4 años, llamada Abigaíl, a la Catedral Basílica el 7 de abril de este año, durante la ceremonia del cambio de vestido de la Virgen.

 

A la pequeña le habían diagnosticado encefalitis autoinmune, una enfermedad sin cura.

En la Catedral, el Prelado pasó la imagen de la Virgen María ante la niña, que la miró por unos instantes. Dos semanas después, estaba curada.

“La situación de esa niña no fue sino un milagro, pasar de una situación a otra, sin explicación médica. Eso es decir Dios existe, ahí está la prueba. No le quitemos nada”, aseguró el hoy Arzobispo de San Luis Potosí.