Eduardo Verástegui: Con el Papa hablamos del arma más potente…

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 Verástegui es productor, filántropo y pro-vida. Al papa Francisco le mostró el arma que le protege: el rosario. “Es una oración poderosa, es una oración cristocéntrica, bíblica muy completa, donde participa todo tu ser, tu corazón, tu mente, tu alma, tu cuerpo, tu voz”, contó Verástegui a Aleteia.

Más de 25 artistas de todo el mundo se reunieron recientemente con el Papa en un encuentro de dos horas y media con motivo de una iniciativa organizada por el Vaticano y la Fundación Vitae. El objetivo del evento ha sido transmitir valores a través del arte. Francisco conversó sin papeles en la mano para pedirles que sean «predicadores» de la belleza.

Entre los asistentes estaba Eduardo Verástegui, quien contó a Aleteia más detalles del encuentro de los artistas junto con el Papa, y más sobre su experiencia personal de fe y compromiso en la transmisión de valores por medio del arte. Sin embargo, advierte: “Lo más importante es la santidad, no ser famoso o hacer películas, o hacer discos o pintar. Eso es secundario”.

¿Vienes a menudo al Vaticano?

Aquí tengo ya un cuarto. No, mentira. Ojalá y viniera más seguido. Me encanta porque es la capital de nuestra fe católica. Es donde vive el Papa, donde se toman decisiones muy importantes que tienen un gran impacto en el mundo. Y además, Roma es una ciudad hermosa; tierra de mártires que dieron su vida para que nosotros en este momento tengamos esa libertad de ir a misa a la hora que sea, sin ninguna persecución. Hay otro tipo de persecución, pero no como la que tenían antes los católicos que dieron su vida por defender su fe.

¿Cómo les fue en esta reunión de artistas con el Papa Francisco?  

El Papa nos escuchó por más de dos horas, cada quien desde su nacionalidad, desde sus creencias. Había católicos, había cristianos, protestantes, había otros que están en búsqueda de Dios. [..]Fue increíble porque hubo mucho intercambio también de artistas, de cineastas, de guionistas, de músicos. Aprendimos mucho.[..] Estoy seguro de que muchos frutos saldrán, sobre todo por el compromiso que cada uno hizo: salir mejor de como llegamos, irnos con un compromiso de usar los talentos que Dios nos dio para hacer de este mundo un mejor lugar donde reine más el amor, la justicia, la generosidad[..].Un mundo donde Dios pueda reinar en cada hogar. Cosa que hoy no sucede tanto; hemos sacado a Dios de las escuelas, hemos sacado a Dios hasta de los seminarios, muchas veces de la política.

El mundo no entiende las razones del espíritu…

En el momento en que mucha gente ve que llevas a Dios contigo, te paran:  ‘No, no mezcles la religión con el arte, no mezcles la religión con la política’. A ver, no es que la mezcles, es que no puedes dejar a Dios encerrado en un lugar para ir a otro lugar donde no es bienvenido. ¿Cómo vas a dejar a tu mejor amigo, a tu Salvador, a tu Padre, a tu hermano? No. O lo reciben o no entro. Porque somos uno. Entonces es muy importante llevar ese mensaje como católico, mexicano, guadalupano, es muy importante llevar el mensaje del rosario. Esta oración, le dije al Papa, es un arma que cambió mi vida y quiero llevarla a todo el mundo.

¿Qué dijo el Papa cuando le mostraste el rosario? 

Bueno, pues imagínate, es el arma que también él tiene. Entonces sabemos el poder que tiene el rosario. Yo recomiendo que todo el mundo lo rece y el que no sabe rezarlo que aprenda a rezarlo. ¿Sabes rezar el rosario?, me preguntó un sacerdote. Yo tenía 28 años y lo traía de adorno, pero no sabía rezarlo. Me dio un librito que te enseña a rezar el rosario y a partir de ahí empecé todos los días y me ha cambiado la vida.

¿Por qué es tan poderoso el rosario? 

Es una oración poderosa, es una oración cristocéntrica, bíblica muy completa, donde participa todo tu ser, tu corazón, tu mente, tu alma, tu cuerpo, tu voz. Entonces, es el compromiso de promover nuestra fe, primero que nada con nuestro ejemplo, no con proselitismo, sino con testimonio y con amor, siguiendo un camino de bondad, de amabilidad. Es difícil, no es fácil porque somos instrumentos rotos, desafinados, nos caemos, nos levantamos, nos caemos otra vez. De pronto, pienso en la soberbia, la vanidad y todas estas cosas que no te dejan avanzar. Pero bueno, para eso existen los sacramentos, la confesión, la comunión diaria. Les recomiendo comulgar todos los días. No hay nada más grande que le puedes regalar a tu alma que la comunión diaria con Jesús, recibes su cuerpo, su sangre, su alma, su divinidad todos los días. Imagínate la fuerza que recibes. Y como siempre he dicho, todos somos pecadores, todos somos instrumentos rotos, desafinados. Pero solamente Dios es el único que puede hacer melodías perfectas con instrumentos desafinados. Por eso hay que ponernos en sus manos todos los días para que se haga en nuestra vida su Santa Voluntad. Ese es el camino que te lleva al cielo.

¿Tienes muchos proyectos en tu carrera después de esta visita al Papa? 

Todavía no hay un proyecto en concreto. Va a salir algo, pero todavía acaba de empezar la construcción y no de uno, sino de varios proyectos. Lo que me llevo del papa Francisco, obviamente es su compromiso con la Iglesia, el sacrificio que él hace todos los días. Nosotros rezamos por el Papa todos los días. Él reza por el pueblo, el rebaño, todos los días. Entonces, básicamente es la oración y el testimonio. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra, testimonio del amor, testimonio de la misericordia de Dios.

¿Cómo logras equilibrar tu vida profesional, personal y evangelizadora?

Todo lo que vale la pena requiere sacrificio. Lo más importante para que las cosas sucedan, primero cuestionarse:  ¿quién soy?, ¿qué estoy haciendo aquí? ¿cuál es el propósito de mi vida? Porque si no contestamos a eso, va a ser imposible tratar de adaptarte al mismo tiempo al mundo, al arte y a Dios. Si ni siquiera sabemos lo más básico: el propósito de mi vida, es decir, conocer, amar y servir a Dios. Dios nos ha creado para ser santos. Así que lo más importante es la santidad, no ser famoso o hacer películas, o hacer discos o pintar. Eso es secundario. Ese es un medio muy poderoso que puede hacer mucho bien a la sociedad, pero no es el fin de nuestras vidas. El fin de mi vida es conocer, amar y servir a Jesucristo. Ser santo con la gracia de Dios por medio de los sacramentos, la oración del rosario, el servicio a los demás, leer la Biblia. No puedes amar lo que no conoces. Palabra viva de Dios, leerla todos los días, comer el alimento del alma, ayuno y penitencia. Cuando tienes esa estructura, por lo tanto encuentras tu misión porque te acercas a Dios y escuchas realmente cuál es tu misión. Se te presenta la misión.

Y luego, ¿qué pasa? 

Entre más alejado de Dios, más difícil es encontrar tu misión. Y una vez encuentres tu misión, las cosas se van dando. Y si se dan bien y si no, también. No somos llamados a ser personas de éxito, somos llamados a ser personas fieles a Dios. Lo decía Santa Teresa de Calcuta. Ahora que si después de serle fiel a Dios viene el éxito del mundo, es una bendición. Usemos ese éxito para hacer una diferencia en la vida de los demás. Pero si no viene, no hay que comprometer nuestros principios, nuestros valores, por quedar bien con el mundo, porque eso no viene de Dios. Entonces yo creo que lo primero es ponerse de rodillas, abrir el corazón y decirle Señor: ‘estoy dispuesto dejar morir esa parte de mí mismo para que seas tú quien viva dentro de mí’. Cuando pasa eso, ponte el cinturón porque la vida se pone ¡guau!  ¡Qué película ni que nada! Esa es la gran aventura del católico que se pone en las manos de Dios y está dispuesto a darlo todo por la gracia de Dios. Obviamente, porque la fe es un regalo, es una gracia. Por eso, hay que cuidarla, protegerla y pedirle a Dios que nos ayude a crecer en santidad.

¿Pone obstáculos el mentiroso de la historia?

Es parte del crecimiento, porque si no existieran esos obstáculos, ¿cómo vas a crecer? Tiene que haber retos, obstáculos, adversidad. Es parte del juego. Tiene que haber noche, día, oscuridad, luz. Vas a un gimnasio y levantas una pesa y la pesa tiende a bajar y tú subes. Esa resistencia produce después un fruto, el músculo. Ahora el alma también necesita luchar para producir músculo; las virtudes.

¿Qué es una virtud? 

Es un buen hábito, que repetido muchas veces, se vuelve una virtud.

¿Qué es un vicio?

Pues, es un mal hábito que repetido muchas veces se vuelve un vicio. Es una guerra interna entre vicios y virtudes. El lobo blanco y el lobo negro.

¿Quién gana? 

El que más alimentes. La vida es perfecta. Pase lo que pase, si vas a la profundidad, Dios lo permite para el bien de todos aquellos que lo aman. ‘No se cae una sola hoja de un árbol, sin que Dios lo permita’.  Por eso hay que estar en oración con Dios, para entender el dolor, para entender el mundo que está de cabeza. Bueno, pues vamos a hacer algo. Me tocó vivir esos tiempos. ¿Por qué? Dios no se equivoca.  Estamos aquí. Es por algo que estamos en esos tiempos. Bueno, pues donde abunda el pecado, sobreabunda aún más la gracia; quiere decir que donde hay mucho pecado en el mundo, hay mucha gracia también.

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Viva Cristo Rey! Viva la Virgen de Guadalupe! Viva México! Dios los bendiga. ¡Ánimo!