HABLEMOS DE DISFRACES/ Pobre México y su justicia

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Por Alberto Woolrich*

Los juristas más antiguos, aquellos que se acostumbraron y nos acostumbraron a conocer y entender las rigurosas disciplinas para encontrar y proveer justicia, los mismos que nos adiestraron en seguir el camino de la misma, también nos enseñaron que “cucullus non facit monachum”, es decir que el hábito no hace al monje, sólo lo disfraza.

Mis queridos lectores se preguntarán con justa razón ¿y eso qué?..

Explico:

El Señor Presidente de la República a los cuatro vientos nos ha hecho saber que su fiscal preferido es un hombre ilustrado, es un hombre justo, independiente, preparado, un libro viviente  que labora para la justicia. Cuando a los abogados se nos dice ello, se nos da por extraer el mineral de la tierra y después de que el mismo ha sido extraído, se le lava y marca sin el cuño de la autoridad, así sabremos apreciar su valor.

Dejando de lado cualquier exageración, hagamos saber una exigencia, para quien se atreva a aceptar el cargo de proveer justicia para todo nuestro México. Dicho fiscal debe y tiene que ser un “hombre culto y honrado” (de Oratore, Libro II, Página 162) es decir, sin disfraz alguno.

Todo mundo sabe —por lo que dicha verdad se ha convertido en apotegma— que el fiscal preferido, consentido y tolerado por la Cuarta Transformación de la Nación, no ha procurado ni mucho menos obtenido justicia para México.

Cabría preguntar al Señor Fiscal de la República, en similar orden de ideas: ¿Qué pasó con el caso de Lozoya? ¿Porqué la omisión de indagar a la narcopolítica? Deleznables causas criminales que han mancillado el honor de México.

Consecuencia: Se empieza a develar un cierto disfraz.

Continuemos con el tema:

Don Guillermo Sheridan, a sabiendas de que es la probidad, el principal elemento de la profesión de un fiscal, nos hizo saber que Alejandro Gertz Manero carece de probidad, en sus pensamientos, en la rectitud de sus palabras y en la lealtad de sus actos.

He aquí la historia:

Don Guillermo Sheridan con fina pluma escribió para el Universal: “Hace poco escribí sobre la sinuosa ruta que tomó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para meter a Alejandro Gertz Manero, al Sistema Nacional de Investigaciones (SNI): Crear una comisión especial dictaminadora que juzgó que Gertz había sido victima de discriminación por parte de las comisiones evaluadoras cuando concluyeron que su trayectoria académica careció de méritos”.

Como lo sabe Don Guillermo, la comisión fue presidida por Ernesto Villanueva, mismo que argumentó que el Fiscal General de la República contaba con “sobrados méritos” y que su obra era de “trascendencia nacional e internacional”.

La Cuarta Transformación de la República, por conducto de la Directora del Conacyt, amen de avalar el dictamen de la comisión de Villanueva, agrego que Gertz había escrito “obras notables”, por lo que de inmediato lo premió otorgándole el nivel más alto del Sistema Nacional de Investigadores. Vistiéndolo con un disfraz de non plus ultra.  

 Continuemos la historia:

Como en dicho sistema hay hombres de talento Don Guillermo Sheridan se dedicó a hurgar en las “obras notables” de Gertz y descubrió que una publicada en 1967 fue plagiada usurpando el saber e inteligencia de Salvador Ortíz Vidales, quien previamente en el año de 1939, había publicado por medio de editorial botas, lo plagiado años después.

Vaya un aplauso al talento y valor de Don Guillermo Sheridan por haberle quitado el disfraz al tal Alejandro Gertz Manero.

Ahora se sabe que el único talento de Alejandro Gertz Manero no es procurar justicia, también lo es plagiar la inteligencia y poseer el disfraz de procurante de justicia.

Pobre México y su justicia.

 

 

Lic. Alberto Woolrich Ortíz.*

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C.