Cuando se renuncia a Cristo se causa inmenso mal a toda la sociedad

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BARCELONA, España. =Especial para FUTURO=. La paz no es la ausencia de guerras, es la verdadera y auténtica vida según Cristo, expresó el Rvdo. Enric Ribas, Pbro. De la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús en Barcelona, España.

Al referirse a quienes se consideran hijos de Dios por el hecho de ser bautizados, expresó que ello no es suficiente porque en todo caso se les llamaría Creaturas y amados de Dios. Se necesita también vivir la fe y no perder la gracia, además de creer en el Padre Nuestro y con ello llegar a ser herederos del Padre.

Tras recordar que el uno de enero de 1968 el Papa Paulo VI declaró el año de la paz, el sacerdote preguntó a los fieles de dónde vienen las guerras, de dónde la animadversión, para responder que sin duda vienen de perder la fe, del auténtico bien que Dios quiere.

La paz la encontramos en Cristo y más específicamente puntualizó que las guerras vienen entonces cuando el negocio y las ideologías son una prioridad para el hombre, cuando por ello nos alejamos de la verdad, del bien y de la paz.

La paz se pierde Cuando se lucha contra Cristo y empieza todo tipo de guerras, de guerras y destrucción porque se pierde a Aquél quien es verdad, la auténtica paz y la justicia, y es cuando la sociedad entera renuncia a la verdad y prefiere la mentira.

Estar contra Cristo es el egoísmo más grande, porque solo en Cristo se construye la verdad y la justicia, reiteró.

Detalló que cuando se renuncia a Cristo se causa un mal inmenso a la sociedad.

Lamentó que desde tiempo ancestral sen quiera culpar históricamente a la Iglesia de los males, cuando la guerra en cualquier dimensión ocurre cuando los hombres renuncian a esa paz de Cristo.