EXHORTACIÓN A ANDRÉS

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Por: Alberto Wooolrich *

 

Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., le resulta un verdadero privilegio colaborar con la revista FUTURO, siendo éste un foro libre y de democrática expresión. Es por ello que hoy se pretende discutir de un tema que verdaderamente resulta apasionante: La Justicia.

 

Desde antiguo en ésta gran Nación existe una preocupación toral por la justicia, por el bien y el mal, por los componentes éticos y morales de la misma, por las diversas tesis, programas y proyectos que, a través de todas épocas se han dado, discutido y aplicado.

 

De todo este universo, surge: El jurista, artesano del derecho que maneja los principios de la ciencia de las leyes, para llegar a conclusiones que beneficien a nuestro México.

 

Es en éste proceso de contundente dialéctica, donde nacen los abogados y los jueces.

 

En nuestra Nación y hasta la fecha en ésta Cuarta Transformación no existe la justicia perfecta, pero es posible tornarla en perfectible.

 

Muy en el ayer Von Saving sostenía: “Por su propia naturaleza, la ocupación con el derecho se expone a un doble peligro; el de evaporarse, mediante teorías, hacia las elevadas abstenciones de un pretendido derecho natural, o el degenerar, mediante la practica, en una técnica banal e insatisfactoria. A éstas contundentes afirmaciones, cabe replicar sosteniendo una decidida y firme vocación de cambio en ésta transformación de la república, en donde verdaderamente se ejerza y aplique nuestro derecho patrio, con base en los preceptos aplicables de la ley al caso concreto y por jueces decentes e incorruptibles que lleven implícito en los pliegues de sus togas, la firme decisión de otorgar justicia, a quien ésta asista, sin más influencia que la de su propia convicción y elevada responsabilidad.

 

Pensando que el jurista nacional no puede ser otra cosa que guardián del derecho mexicano, inserto un nuestra Constitución Política y las leyes que de ella emanan, no nos interesa por el momento  referirnos a otros derechos, como pudiera resultar el derecho norteamericano, anglosajón europeo o chino, sino la del derecho patrio y en especial la aplicación estricta, correcta, decente, limpia, pronta, sin corrupción y expedita de los diversos cuerpos de leyes aplicables en nuestro muy idolatrado México.

 

Para hacer realidad el viejo anhelo de nuestra Patria, de tener una justicia  a la altura que México merece, de sus necesidades, de sus problemas y de su imperativo e insoslayable deseo de obtenerla  y tenerla.

 

Estoy cierto que el Primer Magistrado de la Nación, como también se le llama al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, debe estar convencido y debe contar con la firme y definida  intención de hacer todo lo que esté al alcance de su proyección política, para con ello dar un vuelco histórico en el ámbito de justicia en nuestro México para con ello encarcelar a funcionarios corruptos, ya sean estos jueces o magistrados o ex Procuradores de la República que se hayan involucrado en la narco política, hasta lograr con ello que su discurso sea en verdad congruente, en tiempo, realidad y contenido.

 

 

No sólo nuestra Constitución es fundamental para ello, también lo es y por mucho, quien la aplica o interpreta, llámese: juez, magistrado, fiscal, agente del ministerio publico. Los funcionarios del ámbito de justicia, deben de ser no solo fieles interpretes de la justicia, sino caballeros de limpieza y honestidad sin tacha en beneficio del propio México.

 

 

Sólo desearía para concluir, exhortar a Andrés Manuel López Obrador a que actué en beneficio de la justicia, sólo así llegaremos a creer en su discurso.

 

 

 

Alberto Woolrich Ortiz. *

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..