Prevalecen criterios para controlar al débil y desprotegido: Aguiar Retes

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Homilía del Arzobispo Carlos Aguiar: Animar nuestra conversión pastoral

CDMX.- (Especial para FUTURO). El mundo no ha cambiado nada en estos 21 siglos, que sigue siendo vapuleado por la maldad y la relación entre los pueblos y naciones continúa siendo belicosa, y que en general los criterios de la sociedad y de la gente, favorecen la actitud de someter y controlar al débil y desprotegido, expresó el Arzobispo Carlos Aguiar Retes.

 Señala también que San Pedro recuerda con gran claridad, que Dios Padre ama entrañablemente a todas las creaturas, al afirmar: “No olviden que, para el Señor, un día es como mil años y mil años, como un día. No es que el Señor se tarde, como algunos suponen, en cumplir su promesa, sino que les tiene a ustedes mucha paciencia, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”.

En efecto, Dios vive en la eternidad, y para él, todo es presente, no hay pasado ni futuro, conoce a fondo nuestros pensamientos y nuestras acciones, sabe nuestro recorrido existencial, y propicia los caminos de salvación para el pecador, a través de quienes lo reconocemos como el verdadero Dios, de quien procede la vida y por quien se obtiene la vida eterna. En una palabra, Dios interviene en la Historia a través de quienes le corresponden aceptando y testimoniando las enseñanzas del Evangelio. Por eso san Pablo exhorta a los que creemos en Jesucristo, camino, verdad, y vida: “nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche”.

Pero, para eso nos necesitamos, nadie puede aisladamente hacer esa hermosa y siempre urgente misión evangelizadora. En esto consiste la Conversión pastoral, en asumir el compromiso de acción conjunta, en favor del prójimo necesitado. Cuando el Papa Francisco convoca a la comunión y a ser una Iglesia en salida y misionera, está llamando a la Conversión Pastoral. Es conveniente reconocer la diferencia y la complementariedad entre la Conversión personal y la Conversión pastoral. La primera es mi convicción de cuidar que mi conducta esté acorde a los mandamientos de Dios, la segunda es la expresión de mi conciencia para testimoniar, con mi participación eclesial en comunión, la presencia del Reino de Dios.

Así edificaremos la única familia, la familia de Dios, y por ello, colaboraremos por la vida digna de todo ser humano y por la relación fraterna con todos, hombres y mujeres, independientemente de sus contextos culturales, sociales, y económicos, conjugando los esfuerzos necesarios para tener como objetivo de todas las actividades la previsión del bien común, por encima de intereses de grupo. Estos deben subordinarse, respetando lo que afecta a todos. Un claro ejemplo es el cuidado de nuestra casa común, la tierra.

Pidámosle a Nuestra Madre, María de Guadalupe, que anime nuestra Conversión Pastoral y acompañe nuestro caminar como testigos del Evangelio.

 

 

Señora y Madre nuestra, María de Guadalupe, consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, ayúdanos a expresar nuestra solidaridad de forma creativa para hacer frente a las consecuencias de esta pandemia mundial, haznos valientes para acometer los cambios que se necesitan en busca del bien común.

Acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria.

Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio, y la constancia en la oración.

Nos encomendamos a Ti, que siempre has acompañado nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen, María de Guadalupe! Amén.