EL PRESIDENTE Y SU PRESO

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Por Alberto Woolrich *

 

Nada mejor para dar Inicio a éstas líneas que el espectáculo montado por Emilio Lozoya Austin  dirigiéndose a la Fiscalía General de la República, a través de las redes asociales y libelo acusador, para imputar señalar y no probar a diversas personalidades del medio político gansteril.  Show previamente autorizado por un criterio de oportunidad inventado por Alejandro Gertz Manero, con la previa venia del Primer Magistrado de la Nación.

 

Dijo entonces el Fiscal General de la República que el preso se encontraba sometido a un criterio de oportunidad y añadió unas palabras conmovedoras, que después han sido repetidas hasta la saciedad: ‘’hay que respetar la libertad de expresión del imputado, quien para ejercerla necesita acusar, imputar, señalar, aventar, dediar, soplar lo que el pueblo y el gobierno quieren escuchar’’.

 

Lo cierto es que ese criterio de oportunidad es un espectáculo bochornoso, que evidencía varias realidades deleznables: la unión del Estado con la delincuencia: el desprecio de nuestras autoridades por la justicia; la rendida o vendida u ordenada colaboración del Estado con la defensa de Lozoya Austin, quien no obstante ser una persona responsable de gravísimos delitos de corrupción en contra de la Nación; se le da la oportunidad de acusar  y actuar con su decidida participación activa en la campaña electoral que se nos viene.

 

Afirmó el Fiscal General de la República que la autorización del espectáculo circense se fundaba y motivaba en el Código Nacional de Procedimientos Penales y en el criterio de oportunidad política que lo favorecía (sin expresar si al pueblo o a la cuarta).

 

Frente a ese debatido Código  -que atribuye a la Fiscalía esa autorización siempre que no se perjudique el éxito de la investigación y el secreto en que se debe manejar esa indagatoria, sobre todo aplicando  el más elemental sentido de ética jurídica que exige la no interferencia de la Presidencia de la República en cuestiones de Justicia.  Aún más, si cabe, cuando el propio Andrés Manuel, su partido y su grupo parlamentario manifiestan un insano interés, no precisamente humanitario,( como en el caso de cierto saludo a una anciana en Sinaloa), por la salud y bienestar de ese preso exquisito que les brindó ese principio de oportunidad que tanto a MORENA y a Alejandro  Gertz Manero  le ha favorecido.

 

A raíz del circo del estado de derecho hoy montado, otros presos en toda la República, apoyándose en la tesis constitucional de igualdad ante la ley penal, se creen contar con el derecho de ese criterio de oportunidad, solicitan comparecer ante las redes sociales.

 

Qué lamentable, qué bochornoso espectáculo nos brindaron nuestros gobernantes, diputados y senadores, sólo les faltaron las ligas para poder crear cierta similitud con otro gran hampón, al cuál no se le brindó el criterio de oportunidad que hubiera cambiado la historia de México.

 

Lic. Alberto Woolrich Ortíz *

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..