Yo Campesino / Corrupción de Cuarta

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  • Descarada entrega de concesiones, plazas y favores entre parientes y “cuates”

Miguel A. Rocha Valencia

Oportunista como siempre, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de López en el Senado de la República, salta y dice ¿Por qué esperar hasta 2022? Adelantemos la revocación de mandato al 2021 y si la gente quiere que el presidente renuncié, pues que lo haga si el pueblo lo pide.

Fácil se acomodó el zacatecano a los planes y tiempos de su patrón tabasqueño, pero la verdad es que están enojados porque como el mismo Monreal dijo: ganaron las elecciones, pero no el poder y por lo visto, no lo van a lograr, salvo que destruyan al país, huyan los capitales y se queden con un botín en ruinas.

Porque para alcanzarlo, les falta poco a pesar de que el presidente presuma un panorama positivo, los números nos dicen que el país va en picada, no sólo en materia sanitaria sino también en lo financiero-económico con un empresariado cuya confianza volvió a caer y la baja efectiva de ingresos tributarios para alimentar el gasto.

Pero no sólo eso, sino que los ingresos se gastan mal y se presumen programas sociales que en realidad no son un reflejo de bienestar o superación como sociedad y que sí en cambio son motivo de sospechas de corrupción.

Ahí están los cinco mil pesos para sembrar 2.5 hectáreas de lo que sea, al fin que las semillas se entregan a destiempo, plantas muertas y la exigencia de dádivas por parte de los honrados coordinadores.

Son los propios beneficiarios del inútil programa con el que se intentó suplantar otros a cambio de la siembra de básicos, quienes denuncian la extorsión de que son objeto a cambio de no sacarlos del “padrón” clientelar que solo habrá de servirle a López.

También está la entrega discrecional de mil 600 pesos, de manera bimestral, a los estudiantes de Educación Básica y Media Superior, y 4 mil 800 pesos, a los becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, quienes ni siquiera saben escribir y el dinero lo usan para celulares o cantinas, acostumbrados ya de por sí a ser holgazanes.

Claro, son votos y mientras tanto, en las clínicas y hospitales del sector salud la gente se muere por la falta de insumos, equipos, medicamentos y personal especializado para atender la pandemia.

A esas necesidades del personal de salud que se rifa, el gobierno responde con “billetazos”, premios en efectivo que son selectivos y de los cuáles muy pocos habrán de beneficiarse si ya fallecieron.

Mejor que les den lo que necesitan para curar a los enfermos, las plazas pagadas decentemente y no con pichicaterías ahorrativas de una austeridad republicana que sólo es para los de afuera porque los de casa, se despachan no sólo con salarios sino con concesiones, plazas y favores a compadres y familiares, en una corrupción solapada de la que ya hay muchos ejemplos.

Por lo pronto, la caída de ingresos presupuestarios del sector en abril, cayeron 19 por ciento según datos de la propia SHCP, desde donde también se reparten favores como el de Acerta Computación a quien se otorgó un contrato de mil 275 millones, más de 200 millones más de los que cotizó otra empresa. Claro, el dueño está ligado al SAT.

Como ese, los cuatro mil millones para emparejar terrenos de la refinería de Dos Bocas o los millones pagados por el sistema operativo del Banco del Bienestar y así como otros que entre los de la Cuarta se otorgan.

¡Viva la corrupción!