’15 mil y te doy el certificado de defunción’: así operan ‘coyotes’ ante muertes con síntomas de COVID-19

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Gestores en un juzgado donde se tramitan certificados de defunción en la CDMX ofrecen el documento colocando en él que muertes con síntomas de COVID-19 son por asma o neumonía atípica.

Por Zedryk Raziel

 “¿Todavía no tienes servicio funerario?”, pregunta el “gestor” en un juzgado donde se tramitan certificados de defunción en la Ciudad de México. No está afuera del inmueble, sino adentro, ofreciendo sus servicios a sólo tres pasos de un policía capitalino que resguarda el juzgado y que permite transcurrir la negociación.

“Mira”, prosigue el gestor. “Nosotros podemos hacer un paquete con el certificado de defunción y el servicio de cremación directa, o en su caso inhumación. Nosotros vamos por el cuerpo, lo certificamos y cobramos 15 mil pesos, pero ya nosotros liberamos todo. Incluye el ataúd si es inhumación; si es cremación, nada más es la bolsa séptica y la urna. Liberamos los trámites, el certificado, el crematorio, el acta de defunción y los permisos para cremarlo o inhumar”.

 

La escena ocurre en el juzgado habilitado extraordinariamente por el Registro Civil en la sede de la Agencia de Protección Sanitaria de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), en la alcaldía Cuauhtémoc. En una de las entradas del inmueble oficial, la dependencia colocó un aviso en el que advierte a los ciudadanos de los gestores, también conocidos como “coyotes”, que ofrecen certificados de defunción, un formato oficial gratuito expedido por la Sedesa para que médicos con cédula profesional vigente registren la causa de un deceso; dicho documento también es un requisito necesario para iniciar el trámite de un acta de defunción.

“Todos los trámites que se realizan en esta oficina son gratuitos. Por ningún motivo acepte ayuda de desconocidos o de gente ajena a esta oficina, como los que se encuentran en los alrededores ofreciendo la emisión de certificados de defunción”, indica el aviso.

A unos metros, y no a los alrededores, sino adentro, el gestor hace su trabajo intentando convencer a las personas de que no hagan el trámite del acta de defunción por ellas mismas, sino que contraten sus servicios de mediación.

Al gestor se le plantea, hipotéticamente, que un pariente de 40 años con un mal respiratorio crónico (asma) ha fallecido con síntomas de COVID-19, pero sin que se le hubiera hecho la prueba para confirmar, o descartar, la enfermedad. El gestor, tapabocas negro colocado, alhajas en las muñecas y en el cuello, afirma que tiene todo bajo control: presume que del juzgado obtiene formatos oficiales de certificados de defunción y ofrece, con ayuda de un médico, clasificar la muerte como un caso de neumonía atípica, a contrapelo de la indicación oficial de que los fallecimientos de este tipo sean inscritos como “probable COVID-19”; el gestor afirma que luego ingresará el certificado en el juzgado y obtendrá el acta de defunción en un día, trámite que normalmente demora de cuatro a siete días hábiles.

–¿Qué aparecería en el certificado de defunción como causa de muerte?

—Pues lo manejaríamos como una neumonía atípica, porque no tiene la prueba del COVID; le manejaríamos el asma, o sea, insuficiencia respiratoria, y la neumonía atípica.

–¿Ustedes lo certifican?

–Sí. Es un certificado de defunción como estos –dice mientras abre una carpeta y muestra varios certificados; el policía sigue en su lugar, ajeno a la escena–. Estos son expedidos aquí.

–¿El certificado sí tiene validez?

–Sí, el certificado de defunción sale de aquí, es como los que ves aquí –vuelve a enseñar la carpeta–. Te cobraría 15 mil pesos ya con el certificado de defunción expedido por el médico.

–¿Tienes un médico?

–Yo tengo el médico, yo lo hago.

–¿Cuántos días te tardas en sacar el acta de defunción?

–No, no son días, es hoy ya.

–¿Hoy mismo sale el acta de defunción?

–Sí –asegura.

El “paquete”, detalla, incluye recoger el cuerpo en una carroza fúnebre y resguardarlo en una embalsamadora y funeraria ubicada en la colonia Obrera.

“Yo voy por el cuerpo y me lo quedo en la embalsamadora en resguardo; cuando nosotros tengamos un horario de cremación, se te avisa a ti”, explica el gestor. “Para la inhumación, tú tienes que checar si tu familia tiene panteón, y tienen que ir al panteón a pedir horario, y ya, cuando tú me digas, nosotros a esa hora estamos en el panteón. Es cuestión de los tiempos de qué se quiere hacer con el cuerpo”.

Un colaborador del gestor añade que la ventaja de estos servicios es que las familias pueden estar seguras de que las cenizas que reciban o los cuerpos que entierren son los restos reales de sus familiares.

“Te puede ayudar en cuestión de que Salubridad (Sedesa) lo que está haciendo es que maneja la cremación del cuerpo y te lo entrega en urna; la diferencia con esto es que al igual tú tengas la certeza de que el cuerpo de tu familiar es cremado, porque no se puede velar ni hacer alguna manipulación del cuerpo, para evitar contagios”, comenta.

“Si tú quieres que sea por fuera, necesitas ver a un médico que te lo pueda manejar por neumonía atípica, que no sea COVID, porque, si es coronavirus, Salubridad se hace cargo. Y, si tú quieres hacerlo por fuera, necesitas contactar a un doctor que, en lugar de pasártelo como coronavirus, te lo haga pasar por neumonía atípica; mientras no haya prueba del COVID, se puede decir que es una neumonía atípica”.

El ayudante del gestor afirma que una médica externa a la Sedesa colabora con ellos.

“Hay una doctora chaparrita, se llama Eunice, necesitas platicar con ella y te dará su punto de vista médicamente, qué es lo que puedes hacer; ella es un contacto que hay aquí afuera”, sostiene. (Fuente: Animal Político).