El México que se fue y… el México que vendrá, lo construiremos todos

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CDMEX.- Este martes 31 de marzo pareciera que el tiempo se detuvo; ante la mirada de sorpresa de Nezahualcóyotl, monarca de la ciudad-estado de Texcoco en el México antiguo que se convirtió en el principal aliado militar y político de los mexicas, pareciera advertirnos de los peligros que le deparan a nuestra Nación, ante una epidemia que ha puesto en evidencia el fracaso del sistema político mexicano.

Como guardián en la calle Filomeno Mata, casi esquina con la Tacuba y a unos metros del Club de Periodistas a donde FUTURO acudió para pasar lista de asistencia, nos señala que el futuro no es nada prometedor de no volver a nuestras raíces, a los principios que nos dieron Patria, a la unidad, solidaridad y trabajo, pero también a la subsidiariedad y compromiso con quienes nos rodean, con valentía, honestidad y sentido espiritual.

A unas cuantas cuadras, en la zócalo de esta gran ciudad, y a una temperatura que supera los 30 grados centígrados, observamos una serie de escudos sobre el edificio de la autoridad local, entre los cuales destaca el emblemático escudo, el mismo que el 17 de diciembre de 1523, el rey de España Carlos V otorgó al pueblo, y que tiene por armas conocidas un escudo azul, de color de agua, en señal de la gran laguna en que la ciudad está edificada, además de un castillo dorado en medio, con tres puentes de piedra de cantera.

Nezahualcóyotl que ​estaba emparentado por la rama materna, aunque no se considera de raza mexica sino chichimeca, defendió con mucho honor a su entonces pueblo.

Hoy vemos un zócalo con muchas inquietudes, manifestaciones sin parar, incluyendo las de esta mañana de un grupo aproximado de 300 organistas que por primera vez se manifiestan ante lo adverso del entorno, pues no tienen qué llevar para sus casas, a sus hijos. Dependen de las monedas que los transeúntes les regalan, lo cual ya no ocurre porque son contadas las personas que caminan por las calles y salvo alguna excepción, casi nadie les brinda ayuda.

 

A un extremo, vemos una manta donde se le exige a la autoridad de la ciudad que cumpla con lo prometido, pues a una familia le han despojado de su único patrimonio. Y exhibe testimonio de un cheque otorgado al supuesto beneficiado. La mujer no desiste, pese a la contingencia que vivimos.

En algunos negocios, otrora llenos de clientes porque disfrutaban de una serie de platillos y preparados, a base de frutas de todo tipo, la situación cambió, si acaso el que esto escribe, que disfrutó de una ensalada de frutas con granola y miel, con un jugo de zanahoria.

Pero la situación no es privativa para este tipo de establecimientos a pesar de vender productos 100 por ciento saludables, y sobre todo con mucha higiene en su preparación, porque locales que apenas la semana pasada estaban abiertos, hoy han cerrado sus puertas y más de alguno ya están en renta o venta.

Este martes 31, nos acaban de comunicar que el hotel Brasilia donde nos llegamos a hospedar cerraba sus puertas por esta contingencia. Y sólo los que habían pagado con anticipación, se quedaron hasta después de las 15:00 horas. (se encuentra a unas cuadras de la terminal del norte, sobre la avenida de los 100 Metros)

Esta es parte de la otra historia que el tiempo se llevó, pero también el viento y la ambición de tantos políticos y gobernantes nacionales y extranjeros que han querido, sin lograrlo, acabar con esta gran Nación que nos pertenece a todos, sobre todo a nuestros hijos.

Por ello es que es momento de pensar no sólo que hijos dejaremos a este México con futuro incierto, sino que hijos dejaremos a este gran país, expresión que han escrito grandes pensadores pero en lo que pocos han reflexionado.

Un botón más: el silencio del Centro de Artes y Cultura, cuyo edificio pareciera gritar: aquí estoy. (Escribió: José I. VELA PÉREZ).