El atentado a la Virgen de Guadalupe, aún sin respuesta oficial

0
1392

Un hecho poco conocido de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe es el atentado en los primeros años del siglo XX, y cómo un crucifijo la protegió y recibió el impacto de la explosión. FUTURO te presenta algunos pormenores.

De acuerdo a la información recabada en dos días de investigación, se puede informar que ocurrió el 14 de noviembre de 1921 a las 10:30 de la mañana, cuando un activista se “coló” entre un grupo de trabajadores que visitaban a la Morenita del Tepeyac, con enorme florero en un jarrón de rosas donde escondió 29 varas de dinamita el cual colocó ante la imagen  -dentro de la antigua Basílica- pues pretendía destruirlo por completo, supuestamente por órdenes del expresidente Álvaro Obregón, quien intercedió para que no lo lastimaran los feligreses ni la policía.

El objetivo, dar el golpe mortal a la fe de la mayoría de los mexicanos, católicos y no creyentes, apenas unas semanas después cuando científicos de todo el mundo habrían declarado que no había explicación sobre el milagro del Tepeyac que no fuera la celestial, pues el material del que estaba hecho el ayate habría de durar hasta 50 años y no había signo alguno de la intervención de material en la tierra o mano humana.

Cuando la bomba estalló, dicen sus narradores casi todo, desde el piso y el reclinatorio de mármol “voló”, e incluso alcanzó ventanas que estaban a una distancia de 150 metros de distancia.

“El atentado contra la Virgen de Guadalupe fue un hecho sin precedentes que tomó por sorpresa a los feligreses. De un grupo de trabajadores que se encontraban dentro de la Basílica, salió un hombre con un ramo de flores. Caminó hacia la imagen de la Virgen, colocó las flores debajo de ella y se alejó con rapidez”, narra uno de los guardias de vigilancia cuyo padre estuvo en esa fecha.

El Cristo del atentado

Se encuentra por uno de los accesos de la parte lateral derecho a la nueva Basílica, al que acuden decenas de personas para presenciar la forma en la cual quedó la imagen del Crucifijo, y que por supuesto tras el atentado quedó humeado y con el material ardiente, y que protegió la imagen…”Jesús mismo protegió a su Santísima Madre, no hay otra respuesta”, señala uno de los sacerdotes al ver cómo quedó retorcido.

En la otra parte se encuentra una explicación que da cuenta del relato, la fecha o otros pormenores.

“Alrededor de las 10:30 de la mañana, estalló una bomba de dinamita que se hallaba oculta entre las flores. Los desperfectos fueron en las gradas del altar, que son de mármol, en los candeleros de latón y en esta Sagrada Imagen de Ntro. Señor Crucificado, que retorcida cayó al suelo”.

(segunda imagen, tomada en 1905)

En esos años la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, que apareció milagrosamente en la tilma del indio San Juan Diego en 1531, era venerada en la Antigua Basílica de Guadalupe. La construcción del nuevo templo concluyó en 1976.

El atentado era el preludio de lo que años después sería la persecución religiosa en México. Poco tiempo antes, en 1917, se promulgó la nueva Constitución que desconocía diversos derechos de la Iglesia y ponía restricciones fuertes al culto público.

Luego en 1926 se promulgó la “Ley Calles”, que prohibía las congregaciones religiosas y hasta que los sacerdotes usaran sotana. Este fue el detonante de la Guerra Cristera o Cristiada.

El relato recuerda que el cristal del cuadro que protegía la imagen de la Virgen de Guadalupe “ni siquiera se estrelló” tras la explosión.

La indignación del pueblo mexicano por el atentado fue grande, y el 17 de noviembre “el comercio de nuestra capital cerró durante 5 horas como protesta por este incalificable atentado”, se escribió.

“Desde entonces, el pueblo fiel de México venera de un modo especial esta Imagen de Ntro. Sr. Jesucristo, que protegió a su Santa Madre de tan perverso atentado”, aseguran en el relato.

LOS ACTORES

Comenzaron las investigaciones para encontrar al responsable del atentado en la basílica, y a la par crecían los rumores acerca de la responsabilidad del presidente Álvaro Obregón, conocido por su postura radical en contra de la iglesia católica.

De acuerdo a las revelaciones de los testigos de aquella época, había escuchado sobre el deseo de Obregón, de terminar de una vez por todas con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Otro hecho que merece mención aparte, es el accidente ocurrido en 1785 cuando al parecer accidentalmente un trabajador que limpiaba el cuadro de la Santísima Imagen demarró ácido muriático sobre el ayate, con lo que se daba por hecho que sería totalmente destruido, pero milagrosamente el líquido se desvaneció sobre el tejido y sólo quedaron algunas manchas pequeñas, y que hoy permanecen para recuerdo y testimonio, sin afectar la imagen.

(imágenes exclusivas de FUTURO)