Sigue vivo el grito de ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!

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Así fue la peregrinación de los Cristeros a la Basílica de Guadalupe

La Guardia Nacional Cristera realizó este 29 de junio su peregrinación anual a la Basílica de Guadalupe, con la participación de comitivas de diversas partes del país y con familiares de cristeros fallecidos.

La peregrinación partió alrededor de las 4:00 p.m. (hora local) del cruce de la avenida Euzkaro y la Calzada de Guadalupe.

Ya en el santuario guadalupano, la Guardia Nacional Cristera participó en la Santa Misa en la Antigua Basílica de Guadalupe (hoy Templo Expiatorio de Cristo Rey), a las 5:00 p.m.

En diálogo con ACI Prensa, Juan José Ramírez, consejero de la Guardia Nacional Cristera, señaló que a la peregrinación llegaron grupos de diversas ciudades, como Toluca, Cuernavaca, Tijuana, Altos de Jalisco, San Juan de los Lagos, San Miguel el Alto, Guadalajara y Sahuayo.

“Fue una experiencia muy bonita”, dijo, y destacó que “se llenó el templo, había gente de pie”.

En la celebración de la Misa, explicó Ramírez, se utilizó un cáliz con un simbolismo muy especial. Elaborado en 1962, su diseñador se inspiró en la historia de que la actual Catedral de San Juan de los Lagos, en el estado de Jalisco, no se cerró totalmente al culto durante la persecución religiosa a inicios del siglo XX.

Los peregrinos siguieron visitando el templo y la imagen de la Virgen de San Juan de los Lagos fue retirada solamente en ocasiones en las que corría grave peligro, y era resguardada en casas cercanas.

El diseño del cáliz recuerda así que la imagen de la Virgen María estaba “a la vista pero resguardada” en la Catedral de San Juan de los Lagos.

La Guardia Nacional Cristera echa sus raíces en la Guerra Cristera de inicios del siglo XX, pues fue instaurada en 1928 por el general Enrique Gorostieta Velarde, histórico líder de las fuerzas levantadas en armas contra el gobierno anticlerical de Plutarco Elías Calles

Aunque la Guerra Cristera culminó oficialmente en 1929, la persecución y asesinatos contra líderes cristeros persistieron durante algunos años más. Recién en 1951, convocada por el sucesor de Gorostieta, el general Jesús Degollado Guízar, se reunió nuevamente la Guardia Nacional Cristera.