Encuentran a “La Llorona de Durango” y sus duendecillos

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En Durango se encuentra un legendario túnel que fue ideado para mostrar los vestigios de cuatro siglos de minería; cuenta con dos accesos, uno en la Placita “Juan Pablo II” en el Arzobispado y el otro en la Plaza de Armas, sobre un costado de la calle Benito Juárez.

Se recorren de manera subterránea unos 280 metros con 10 de profundidad, donde se pueden encontrar máquinas, herramientas y minerales que fueron donadas por las compañías mineras de la región, según se describe, pero también otros “seres extraños” como “La Llorona de Durango”, un duende momificado y otro más con una expresión tan real que asustaría a cualquiera, y cuyas figuras son protegidas por un vidrio de grueso calibre.


Los mapas y fichas técnicas complementan la información.

Cuenta con un elevador para adultos mayores y personas con discapacidad, un espacio para galerías de diversas exposiciones, baños, tienda de souvenirs, sala de espera y un sistemas de vigilancia y tecnología de vanguardia para un recorrido seguro a los visitantes y turistas que acudan a este nuevo atractivo de la capital del estado con horario de: martes a domingo de 10:00 a 21:30 horas.

El duende momificado denota visibles huesos expuestos en los brazos, muñecas e inclusive fémur, con un hueco en su garganta que parece ser su tráquea. El tórax con hueco y cavidad ya deformada por el paso del tiempo que evidencian los restos de piel seca o momificada.

Son sus pies tienen una forma peculiar –con pinta-semejante a los duendes de la mitología, donde eran considerados dioses y que habitualmente en la cultura azteca se le llama “Ohuican Chaneque” o que “habitan en los lugares peligrosos”; llamados también criaturas legendarias, míticas o seres elementales guardianes de la naturaleza.

Pero es aquí en Durango donde hay una leyenda de que los duendes o chaneques son los que cuidan las minas, donde hay minerales o existe una riqueza, definiéndose como guardianes de la propia naturaleza.

FUTURO de Aguascalientes pudo acceder a todo el recorrido y fue posible captar a esos y otros seres, como “La Llorona de Durango”, pero es sin embargo “El Duende” durmiente el que más llamó la atención por su expresión, sus manos, dedos y dientes en su pequeña cara y que, con toda su estructura, mide alrededor de 60 centímetros.