Hace falta la fe para alcanzar el verdadero éxito: Dr. Rodrigo Soto

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Lo importante no es lo que tienes, sino lo que eres, expuso en Aguascalientes, México, señaló el maestro Rodrigo Soto Morales al disertar ante miembros de la USEM el tema “El mito de la abundancia” que refiere el “exceso de positividad que genera pobreza”.

Expuso que habría que replantear el liberalismo económico e incluso el político por encausar el camino hacia un desarrollo auténtico e integral, porque al final de cuentas “la pobreza material tiene que ser combatida con planes sociales eficaces”.

Más aún, el doctor en filosofía política por la Universidad de Navarra, España, profesor de Seguridad Nacional y Derecho Aeronáutico en la UP CDMX, escritor en medios de prestigio nacional y hasta colaborador y analista en distintos programas de radio y televisión, planteó que la inteligencia no será suficiente para tener éxito en la vida, en cualquier actividad que se conozca o que esté por descubrirse, porque aún con excelente faltaría el ingrediente principal: la fe.

Los recursos y los valores morales caminan en direcciones opuestas, cuando realmente “el éxito se consigue con la fe”, expuso.

Igualmente se refirió al humanismo deshumanizado, y al pago de la “hipoteca social” de la que poco se habla, pero a través de la cual con certeza se puede resolver el problema de la pobreza.

Fue contundente cuando se refirió a la diferencia entre ser y tener, e hizo un paréntesis para exponer que “es necesario endeudarse para crecer”, pero que sin duda “la fe me ayuda a salir adelante”.

Dialéctica inmunológica

Mencionó la visión de “atacar lo extraño” y planteó “el paradigma inmunológico no es compatible con el proceso de globalización”, porque “el mundo inmunológicamente organizado tiene una topología particular. Está marcado por límites, cruces y umbrales, por vallas, zanjas y muros. Estos impiden el proceso de cambio a intercambio universal”, además de que “la dialéctica de la negatividad constituye el rasgo fundamental de la humanidad. Lo otro inmunológico es lo negativo que penetra en lo propio y trata de nagarlo”.

No hay fórmulas cerradas, hay enunciados abiertos, y habrá que replantear la riqueza para direccionarla hacia lo espiritual, porque al final morimos y nada nos llevamos. Aquí hizo ver acerca de: somos o tenemos; o somos o estamos.

Y entre los paradigmas recordó que es común escuchar que “tú puedes”, observándose un cansancio de generaciones, cuando hay que observar también “no se puede”.

¿Dónde queda el valor del sufrimiento?, preguntó. Y respondió; el sufrimiento que vaya moralmente vivido, sí tiene sentido.

“Que no se pierda la identidad individual, porque de lo contrario nos encaminamos hacia la auto-explotación en mayor dimensión”. Y en este contexto tenemos que reconocernos como criaturas, a imagen de Dios que se hizo hombre para destacar nuestras virtudes en la vida.

Y tras hacer una serie de reflexiones, anotó que “conocer tus límites es sabiduría”, porque al final de cuentas el hombre no puede ser un producto.

En referencia a las virtudes señaló que hay algunas que no son el justo medio, como la caridad o bien decir que se está o no embarazada, y en todo ello no es más importante el resultado, sino el proceso porque “de un mal, Dios siempre sacara un bien mayor”.

En la actualidad “no tenemos tiempo para pensar, ni para pensarnos”.

Manifestó que le impresionó mucho un artículo que un día antes apareció en un medio digital en el que se exponen las “5 razones por las que estarías tirando tu dinero en colegiaturas”, en el cual se expresa que “tener un hijo es lujo supremo, incluso los ricos, porque el costo suele representarse como un porcentaje del ingreso familiar”, y esto los convierte en “insumos básicos”, ubicándose a los alumnos como si fueran clientes, cuando que las escuelas deberían enfocarse a su desarrollo integral. Esto es verdaderamente preocupante, planteó.

En el referido artículo de Edith Esquivel se plantea incluso que:

“El ahorro que yo propongo puede devolver a tu bolsillo hasta 25% de tu ingreso durante más de una década, con sólo cambiar tu opinión sobre uno de los mayores gastos en que incurren los padres: la educación”.

Y destaca: “Aquí me refiero únicamente a la educación obligatoria, desde la primaria hasta la preparatoria”.

Hiperconsumismo

Parte de la conferencia la entró Rodrigo en lo que llamó “la sociedad del cansancio”; en que la persona se convierte en sujeto de rendimiento y con ello se violenta a sí mismo, está en guerra consigo mismo y es un problema de relación consigo mismo”.

De manera particular citó al filósofo surcoreano Byung-Chul Han, un destacado disecccionador de la sociedad del hiperconsumismo, al igual que a Joseph Ratizinger (Benedicto XVI) que sostendría:

“Con lo antedicho ya se ha sugerido la frontera entre aquello que puedo hacer y que deseo hacer”, además del pronunciamiento: “¿cómo es posible que el teatro de Dios se concentre en torno de semejante creatura, el hombre? ¿qué ingenuo antropocentrismo podrá subyacer al deseo de convertir esa miserable partícula de polvo, que deambula sobre un minúsculo punto llamado tierra, en el centro de la acción divina? Esta es una experiencia que no solo conocemos nosotros”.

Todavía recordó a San Agustín, cuando dice: “Nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti”.