¿Cómo llegó el Señor de las Angustias a México y Canadá?

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Con la “Marcha de las Flores” que dará inicio este martes 8 a las seis y media de la tarde para dar paso al cambio de Cedal y previa Eucaristía al día siguiente una hora después, inician formalmente las actividades litúrgicas del “Señor de las Angustias” en el municipio de Rincón de Romos, en Aguascalientes, México, en espera de las nueve de la noche del mismo día para el recorrido hacia la explanada con el simbolismo del mural floral compuesto por la flor que cada creyente le entregará.

Para continuar con la historia basada en documentos y relatos que más se acercan a la realidad, se puede resumir de los textos anteriores que data de 20 años o más, antes de que el cura de Dolores diera el Grito de Independencia.

Ya se anotó acerca de la madre Chepita y su vecina, que ya quedaba establecido que el Señor de las Angustias fue “modelado” y existió desde el año 1784. Sólo agregaríamos que la citada “madre Chepita” murió a los 76 años de edad.

En el libro número 2 del 6 de diciembre de 1836 se lee que “Josefa Reyes murió en Rincón (de Romos) el 6 de diciembre de 1836; viuda de Esteban Tejada, de 766 años, agregando que murió de hidropesía”, con lo cual se deduce que nació en 1760 y que para 1787, época del primer exvoto o retablo al Señor de las Angustias, tenía 27 años.

La historia (continuación):

Una vez que Chepita y su amiga –de quien no se precisa su nombre- mandaron hacer al extraño personaje “hacedor de santos” convino en modelar entonces los dos Crucifijos que se le encomendaron, aceptándose que lo haría en un modestísimo jacalito a donde le llevaban de comer.

El artífice contratado, pidió a las interesadas que acariciaban a un corderito, probablemente uno cada una de ellas, con el propósito de utilizar sus huesos y su sangre para la composición de la pasta con la que modelaría los Santos Cristos, presumiéndose que fueron dos corderos inmaculados.

El ocasiona viajero inició sus labores en cuya ejecución se anota que “empleo pocos días”, resultando del completo agrado de las interesadas, expresándoles al escultor que ambas imágenes habían quedado hermosas.

La madre Chepita y su compañera, estando ya en posesión de los dos Crucifijos que tanto habían anhelado, sin saber la devoción que darles, le dirigieron la siguiente pregunta a su autor: “¿Ahora, díganos usted qué nombres les hemos de dar a éstos Santos Cristos?”.

Y el “desconocido” escultor cuyas manos los fabricaron, contestándole que el que “viviría” en Rincón de Romos le debían llamar “Señor de las Angustias”, y al de la amiga de Chepita, “Señor de Villa Seca”.

Transcurridos varios minutos y después de quedar admiradas ahora por los nombres elegidos, le preguntaron que cuánto era lo que le debían por ambas obras, “habiéndoles él contestado, que primero iba a dar una vuelta por el Rancho para conocerlo, sin que nunca hubiera regresado a solicitar y recibir el precio de sus obras y sin que jamás persona alguna lo hubiera vuelto a ver por ninguna parte, ni haya sabido de su paradero de tan misterioso personaje”.

La Oración:

!Ojos de Cristo, miradme!

¡Ojos muertos, conmovedme!

Ojos tiernos, atraedme!

¡Ojos llorosos, bañadme!

¡Ojos sin luz, alumbradme!

¡Ojos piadosos, seguidme por donde mi planta yerra,

por el haz de la tierra,

hacia el cielo conducidme! Amén.

(Himno del oficio de lecturas del Jueves Santo)

Señor de las Angustias, ruega por nosotros.

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En este Año del Anuncio 2018-2019, sin duda sobresale el trabajo del Pbro. Lic. Jaime Silva Castañeda, párroco y de sus colaboradores cercanos, los sacerdotes Antonio Martínez Pacheco, José de Jesús López Macías y José María Álvarez Ortiz, junto con todo su Consejo de Pastoral Parroquial.

 

El “otro” Señor de las Angustias

Otra gran historia se ha perfilado en Canadá en una ciudad llamada Otavalo donde el 18 de abril de 1955 el Municipio declaró Patrono Oficial al Señor de las Angustias, y fue el 3 de mayo de 1963 cundo el Papa Juan XXIII declaró a la iglesia de San Luis, Santuario Nacional del Señor de las Angustias.

Las leyendas:

Existe una leyenda que contaron los antepasados sobre la imagen de Jesús, y que dice que llegaron tres mulas cargadas con algunas cajas sin saber de donde provenían, en plena lluvia, allá por 1700 cercas de una quebrada y supusieron que algo le había sucedido al arriero. Cuando las levantaron del barro, el fulgor de un rayo bloqueó la cordillera. “Dos mulas echaron a andar por el camino real. Sólo una se dirigió a la puerta del convento. Desclavaron el cajón y miraron al Señor de las Angustias.

La otra multa se habría dirigido a Caranqui y la tercera a Apuela-Íntag.

La lluvia no alejó a los devotos y se señala que este Señor de la Misericordia llegó a la iglesia de San Luis por un regalo de Felipe II, rey de España en 1734, pero no hay datos precisos porque los archivos se destruyeron en 1777.

Patrimonio Intangible

 

Canadá quiere declarar al Señor de las Angustias “Patrimonio Intangible” ante los favores que le ha hecho a la sociedad canadiense, pero nosotros lo tenemos también aquí en México y fue hecho por un gran artesano, aunque desconocido, de tierna figura y sonrisa de paz; está en Aguascalientes, en un municipio llamado Rincón de Romos, a escasos kilómetros de la ciudad capital aguascalentense.

Lo que es cierto es que Jesús es el mismo Salvador del mundo, y nuestras angustias las hace suyas, tema que será ampliamente abordado por representantes de la jerarquía católica según lo anticipó el p- Jaime Silva Castañeda.