Imposible para la ciencia, fácil para Dios; revelan la clave

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Joven curado por el Padre Pío: “Mi curación fue una resurrección como la de Lázaro”

 Su milagrosa curación sirvió para que Juan Pablo II canonizase al Padre Pío en junio de 2002. Matteo Pio Colella, de 27 años, habla ahora en exclusiva para ACI Prensa con motivo del pre-estreno en Madrid de la película “El Misterio del Padre Pío”, dirigida por el escritor y cineasta José María Zavala, en la que interviene y por cuyo motivo ha querido asistir procedente de San Giovanni Rotondo (Italia), donde reside hoy con su familia.

Sus padres, Antonio Colella y Maria Lucia Ippolito ya tenían devoción al padre Pío antes de que, por intercesión del entonces beato, su hijo Matteo saliera con vida de una grave enfermedad que en menos de 24 horas parecía que iba a matar al pequeño. El matrimonio no solo vivía en la misma ciudad en donde el fraile residió gran parte de su vida religiosa, San Giovanni Rotondo, sino que también se casaron en la misma capilla en la que el padre Pío celebró Misa por última vez.

“No me encontraba bien. Le dije a mi madre que no quería ir a la escuela, pero ella me obligó porque en esa época no me gustaba el colegio. Esa misma noche, cuando mi madre vino a despedirse, yo no la reconocí y entonces me llevaron de inmediato al hospital”, recuerda Matteo durante su visita a Madrid.

Matteo viajó a la capital de España con sus padres y su novia con motivo del pre-estreno de la película “El Misterio del Padre Pío”, que tuvo lugar el pasado jueves 15 de octubre y al que asistieron unas 300 personas, entre ellos, la archiduquesa Camila de Habsburgo, “madrina” de la película y devota del Padre Pío; así como el presidente mundial de Radio María, Vittorio Vicardi; y el de España, José Manuel Quintanilla.

Era el 20 de enero del año 2000, Matteo entonces tenía 7 años y se le diagnosticó una meningitis aguda fulminante causada por una bacteria, una enfermedad que le había afectado también los riñones, el sistema respiratorio y la coagulación de la sangre, entre otros; por eso fue ingresado de urgencia en el hospital fundado por el Padre Pío “Casa Sollievo della Sofferenza”.

Al día siguiente, Matteo entró en coma y su salud empeoró drásticamente, hasta el punto que los médicos lo dieron como un caso perdido pensando que en pocas horas moriría.

Mientras Matteo se encontraba en esta situación crítica, su madre, María Lucía, fue a orar sobre la tumba del Padre Pío para pedir la curación de su hijo.

“Durante el coma –añade Matteo-, vi en sueños al Padre Pío a mi derecha y tres ángeles a la izquierda. Uno con alas doradas y túnica blanca, y los otros dos con alas blancas y túnica roja. El Padre Pío, a mi derecha, me dijo que no me preocupara porque pronto estaría curado. De hecho, mi curación fue una resurrección como la de Lázaro”.

Y así fue. Cuando los médicos consideraban que Matteo estaba clínicamente muerto, volvió a la vida.

“Para mí el Padre Pío es como un abuelo. Una persona con la que hablar y a la que poder contar determinadas dificultades”, asegura el joven.

El joven se muestra especialmente agradecido al Padre Pío por haberle salvado la vida. “Siempre he pensado que he recibido una gracia enorme por la que debo estar agradecido. Cuando hablo con alguien que no cree, le digo: ‘Yo estoy aquí. Para la ciencia es algo inexplicable, pero hay otra explicación que nosotros no podemos comprender’”, aseguró Matteo.

La curación de Matteo fue el milagro que hizo posible la canonización del Padre Pío, que fue presidida por San Juan Pablo II el 16 de junio de 2002.

La oración es la llave que abre el corazón de Dios

«El diagnóstico fue terrible: meningitis aguda fulminante», explica Antonio Colella a Alfa y Omega. Matteo se quedó ingresado, pero la situación empeoró rápidamente. «Tuvo fallo multiorgánico –le dejaron de funcionar nueve órganos– y le bajaron repentinamente las pulsaciones –en un momento dado solo tenía 10 pulsaciones por minuto–. Para un niño de 7 años todo esto significa la muerte». Además, por la mañana, «tuvo un paro cardiaco, del que consiguieron sacarle, pero seguidamente entró en coma», relata Colella.

Oración ante la tumba del fraile

Ante esta situación, la madre de Matteo dejó las cuestiones médicas en manos de su marido y del resto de facultativos y se puso a rezar. «Me venían continuamente a la cabeza las palabras del padre Pío, que decía que “la oración es la llave que abre el corazón de Dios”». Así, Maria se fue a la tumba del fraile capuchino «y estuve allí, rezando por mi hijo, prácticamente durante todo el tiempo que duró el coma».

Los médicos y enfermeros no podían dar crédito a lo que veían. Matteo estaba prácticamente muerto y se curó de forma inexplicable. «Enseguida, los facultativos empezaron a hablar de milagro. Nosotros, sin embargo, tardamos más tiempo en darnos cuenta de que se trataba de un milagro porque estábamos totalmente en shock por lo ocurrido», cuenta Antonio Colella.

Solo percibieron lo singular de lo sucedido después de que su hijo les contara el sueño que había tenido durante el coma, y tras la visita de una comisión de expertos enviada por el Vaticano para investigar lo ocurrido.