llamado a recuperar el tejido social

0
417

# Se desmiente –otra vez- a medios de “manipulación” que han dado por hecho encuentros formales entre la Iglesia y AMLO

Los obispos “estamos muy dispuestos a dialogar, a participar y a colaborar por el bien de México”, expresó Monseñor Alfonso Miranda acerca de los “encuentros” que según diferentes medios se han tenido con el hoy Presidente electo.

El también Secretario General de la CEM fijó: “hemos tenido acercamientos nada más, acercamientos informales, nada oficial todavía”, con lo que se desmientes las afirmaciones en otro sentido.

“El gobierno del licenciado Andrés Manuel ha sido una decisión del pueblo mexicano, y como tal con el nuevo gobierno debemos trabajar buscando el bienestar de nuestro país”, dijo.

El también Obispo Auxiliar de Monterrey se refirió además a la solicitud que hizo López Obrador al Vaticano para que el Papa Francisco participe en los foros de pacificación que organiza.

“Hasta ahora hemos recibido la invitación del nuevo gobierno al Papa Francisco con copia a la Nunciatura y con copia a la Conferencia Episcopal Mexicana. No hay una respuesta oficial en este momento”.

“Que yo sepa está en estudio, está valorándose”, señaló.

Mons. Miranda reiteró el llamado de la Iglesia a que el pueblo mexicano trabaje unido “para la construcción de paz”.

En la Iglesia Católica hay una campaña permanente de construcción de paz, con la dirección de Dios actuaremos en las próximas semanas”, añadió.

“El llamado es a recuperar el tejido social roto por tantos crímenes, desaparecidos, trata por grupos criminales y la separación en las familias, necesitamos trabajar todos desde la oración, el perdón, la reconciliación y trabajar por el bien de nuestro país, por el bien de México”, aseguró.

El Secretario General de la CEM precisó que los obispos mexicanos no solo están “dispuestos a participar en las consultas de la reconciliación y la construcción de paz, sino que ya nosotros podemos ofrecer el trabajo que hemos venido haciendo en parroquias, en diócesis, en escuelas católicas y en las comunidades parroquiales, donde ya se trabaja con la oración, con redes de participación ciudadana, con centros de escucha, atención a víctimas, con apoyo a familias de personas desaparecidas”.