Cómo la ONU influye sobre las políticas públicas argentinas como la del aborto

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Por: Esteban Pittaro

Mecanismos de presión para que la legislación se oriente en un sentido

Diputados argentinos como Darío Lipovetzky, máximo referente de la ley que con ya media sanción podría legalizar el aborto en la Argentina, han hablado de presiones de la Iglesia para que no se sancione la ley.

Es que, según dijo él y otros, obispos han estado mandando cartas, pidiendo reuniones, y haciendo oír la voz de los millones de argentinos que los tienen como referentes.
Sin embargo, no se ha hablado ni escrito seriamente de las presiones de organismos internacionales sobre los políticos argentinos que definen las leyes que rigen la vida de los argentinos.

Como una vez un observador de la Santa Sede para las Naciones Unidas dijo a este periodista, no todo lo que la ONU hace es malo. Hace mucho bien en todo el mundo.
Pero sí tiene en su columna vertebral una visión de familia y del hombre distinta a la que gran parte de los pueblos americanos han cultivado durante siglos.

El documento 2008 Estrategia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el tema “Desafíos para la igualdad de género en la Argentina”, se confirma esta estrategia de implementar gradualmente una perspectiva para, por ejemplo, promover la “prestación de servicios de desarrollo que tomen en cuenta las cuestiones de género en forma sistemática”.

“La estrategia para la TG (transversalización del enfoque de género) en la Oficina del PNUD busca: a) el fortalecimiento y la consolidación de una intervención de mediano a largo plazo, y b) la promoción de políticas y programas que contribuyan a alcanzar la igualdad de género, tanto dentro de la oficina del PNUD como en las esferas de decisión e implementación de políticas públicas del país.

Ahora bien, esta aproximación requiere superar la concepción del enfoque de género como apéndice suplementario o como mirada sectorial, para incorporarlo en el conjunto de programas y proyectos del PNUD en la Argentina.

El fin último es contribuir al avance de la equidad de género como parte intrínseca de la promoción de derechos humanos en el país”, dice el documento.

El PNUD planteaba ya desde 2008 hacer que la perspectiva de género cruce todos los programas de desarrollo, no sólo aquellos vinculados sólo a temas de género. Y además, influir en las políticas públicas del país.

Dos años después en la Argentina se sancionaba el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En 2011, publicaba un documento similar, “Aportes para el desarrollo humano en Argentina 2011”, en el que se presentan varias de las cifras estimadas que hoy se enarbolaron como fundamentos para la ley del aborto con media sanción, por ejemplo, la poco precisa que en 2009 situaba entre 372 mil y 522 mil la cantidad de abortos anuales.

En 2018, el aborto legal tiene media sanción en la Argentina. Y este análisis solo toma en cuenta documentos del PNUD; ni siquiera toma en cuenta los del Comité de la ONU sobre la discriminación de las Mujeres.