Persisten anomalías en Cañada Honda

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Las denuncias hechas en el foro sobre seguridad que en fecha reciente se llevó a cabo en el vestíbulo del Congreso local, no deben pasar por desapercibidas y atenderse con prontitud, pues representa una de las mayores violaciones a los derechos humanos que quieren “cubrirse” con estrategias de otro tipo, como llevar el caso de normalistas supuestamente agredidos, a foros nacionales y hasta mundiales.
Agrupaciones de abogados de la entidad han dicho que “está bien” que atienda la CEDH esas quejas para deslindar responsabilidades, incluso que busque el apoyo de la propia CNDH y hasta de la ONU, pero que el tema debería ser otro; y el de las “novatadas”, no es un asunto menor para ocultarse por más tiempo.
Pareciera que todo gira en torno a ese incidente al grado de compararlo con el caso de Ayotizinapa para ganar reflectores, cuando hay cosas, igual o más importantes, se indicó.
Al Congreso del estado llegaron informes fidedignos por parte de familiares de estudiantes que han sufrido de ese tipo de agresiones por parte del “comité de bienvenida”, y que viene a reforzar las puntualizaciones que públicamente hizo la diputada María del Carmen Mayela Macías Alvarado, quien conoció de cerca esa problemática.

Entre las anomalías que se practican en la normal de “Cañada Honda”, están:

En la Primera Semana de Prueba: Cortar la comunicación y aislamiento del exterior y cualquier cosa proveniente del mismo, como alimentos, medicinas, etc.; largas y extenuantes jornadas de ejercicio que incluyen correr durante la noche y madrugada más de 3 kilómetros sin descanso, sin importar las condiciones climáticas, como tampoco la salud de la alumna a ingresar.
Racionar el agua a un vaso por brigada para repartirlo entre más de 30 muchachas; limitar la comida a un solo alimento por día consistente en dos cucharadas de frijoles cocidos sin sal y agua de la llave, sin horario específico determinado; dormir sólo una hora y media por día; asistir a largas pláticas ideológicas encaminadas a estar en contra del gobierno, desde la noche hasta la madrugada, así como practicar gritos de consigna en contra del gobierno.
Además, arrastrase en lodo, trabajar sin descanso, sin importar la salud física e integridad; mantener a la alumna parada bajo la lluvia a voluntad de las integrantes “del comité” de bienvenida, sin suéter, negándoles cualquier posibilidad de cubrirse de la lluvia; aceptar castigos que incluyen detonaciones de bombas molotov, maltratos que van desde golpes y maltrato de las instalaciones de la escuela, como son vidrios, puertas, sillas y lockers.

De la Primera a la Cuarta Semana: actividades físicas extenuantes como correr durante la noche y madrugada largas distancias, trabajar forzadamente limpiando excremento sin protección alguna y menos con productos de limpieza; recibir baños de agua helada durante la noche y madrugada; dormir un máximo de 30 minutos o no dormir para continuar con las actividades ordenadas, además de rodar sobre excrementos humanos, animales, desperdicio de alimentos en putrefacción, agua sucia del drenaje, lodo y papel higiénico usado.
Lo anterior, además de las revelaciones hechas por otras alumnas y la propia diputada que, en conjunto, dan un panorama más certero de lo que en realidad en ese tipo de escuelas que en dicho evento público calificaron como “verdaderos campos de concentración”, causándoles a las estudiantes daños irreversibles de todo tipo, porque también se han hecho otras revelaciones que tienen que ver el físico de las mismas, y que rayan en la crueldad porque se involucran ordinariamente sus partes íntimas.