Empresarios que aguantan vara

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Por José I. Vela Pérez

Don Héctor Manuel del Villar Martínez no ha muerto.

Sigue vivo y su ejemplo de congruencia y honradez va a perdurar por mucho tiempo más, pero también la semilla que sembró no sólo en su rancho, sino en su familia, amistades y, destacadamente, entre la sociedad en su lucha permanente por rescatar a inocentes de las adicciones en las que habían caído.

Como empresario y dirigente de CANACINTRA también dejó huella; durante las nutridas reuniones que quincenalmente se realizaban en aquel recién estrenado auditorio de su edificio sede de la calle Colón, con la presencia de invitados especiales, en su mayoría servidores públicos de distintas dependencias federales y estatales, que tenían que ver con la problemática del sector, pero también con los temas sociales, pues en sus primeras exposiciones, allá por 1984, consideró que la familia era –y sigue siendo- la piedra angular para el desarrollo de los pueblos, que si estaba bien la célula básica de la sociedad, todo marcharía con normalidad, “como un reloj suizo”, precisó.

Del Villar Martínez realizó muchas actividades como Presidente Municipal, entre ellas la compra de los primeros camiones recolectores de basura que fueron en ese entonces, una gran novedad. Aún a la fecha alcaldes van y alcaldes vienen y el problema de la recolección de basura crece, crece y crece… y seguirá creciendo.

Siempre nos distinguió con su amistad y confianza. Solía pedir un consejo sobre determinados temas que no dominaba, incluyendo el de los medios de comunicación, propuesta que por cierto aceptó y le dio buenos resultados, pues además de poner en el área a un profesional del ramo, –Salvador Rodríguez López- supo mantener un diálogo respetuoso con los directivos de los principales medios de comunicación, a quienes convenció de sumar por el bien del presente y futuro de Aguascalientes.

Desde el ámbito partidista, sacó adelante a su partido, el PRI, demostrando en todo momento lealtad absoluta, pues las condiciones en que quedó el PRI, fueron mucho peor a las que se viven ahora, y con todo ello recuperó su imagen y terreno perdido, pues había pasivos enormes por la pasada campaña en la que por cierto perdió el profesor Héctor Hugo

Olivares Ventura y ganó –en mala hora- el comerciante Felipe González González.
Tal vez la descomposición social no sería tan alta de haber llegado Olivares Ventura, dicen académicos y escritores, pero esa es otra historia.

Muchas cosas habría que decir de don Héctor, pero baste por ahora señalar que sigue siendo ejemplo de congruencia para muchos hombres de negocios y servidores públicos porque puso en riesgo sus negocios y hasta su patrimonio con tal de salvar una vida… un alma, que era lo que siempre le importaba.

Hubo un hecho lamentable, que junto con su familia llegó a superar. Respondimos a la confianza de no publicarlo, pero siempre nos quedó la duda si la autoridad en turno hizo lo propio para hacerle justicia.

Don Lorenzo Servitje

Otro personaje que recientemente se fue de este mundo, y cuyo legado también quedará como ejemplar ciudadano, es don Lorenzo Servitje Sendra, fundador del Grupo Bimbo, con quien convivimos algunas veces pues era –y seguramente lo sigue siendo- pieza fundamental de la USEM Confederación, entre las primeras de ellas en un Congreso nacional celebrado en Puebla, allá por 1990, donde también tuvimos la fortuna de conocer a un sencillo y gran hombre de Dios, don Manuel Loza Macías, a quien consideraban asesor espiritual de dicha organización que tiene como finalidad promover los valores universales a la luz de la Doctrina Social Cristiana.

Fue esa charla de don Manuel la que nos abrió los ojos acerca de la grandeza de Dios, cuando hizo referencia a lo que produce el hombre con sus manos en cualquier actividad como un lápiz, un tornillo, una prenda de vestir y mil cosas más, mientras que las manos de Dios producen a cada ser humano con alma, cuerpo y divinidad desde el momento de su concepción y todo lo que implica la vida desde el latido del corazón hasta los primeros movimientos de las manos y los sentidos que nos identifican como seres únicos y extraordinarios, explicación que desarrolló de manera por demás notable, de tal manera que lo entendieran correctamente todos los presentes, en su gran mayoría dirigentes de grandes y medianas empresas de todo el país.

Hablar de don Lorenzo nos llevaría editar un libro, con tantos discursos, obras sociales, y pronunciamientos. Entre las últimas charlas la que también disertó en un Curso de Formación Social (CUFOSO) a la que asistimos en el Aula Panamericana de la Universidad del mismo nombre, campus Bonaterra.

Don Carlos Abascal

Otro personaje que dejó huella en nuestra profesión es don José Carlos María Abascal Carranza, con quien conversamos varias veces tanto como presidente de Coparmex como siendo funcionario federal, ejemplar, afirmamos nosotros.

Coincidentemente, al igual que don Héctor, don Carlos también tuvo problemas de salud derivados de un cáncer. Don Héctor, bastante reservado, don Carlos, mostrando alegría por ese padecimiento, lo que nos llamó poderosamente la atención, pues decía que era un privilegio porque el dolor humano, unido al dolor de Cristo, ennoblece a la persona y Dios la encamina hacia la salvación eterna.

“¿y qué es Dios?”, preguntó alguna vez don Carlos, y respondió:
“Nada más y nada menos que la integridad de la persona humana, en todas las manifestaciones de su vida, porque es el pensamiento amoroso de Dios en el que da vida al ser humano”.

Y confió poco antes de su fallecimiento físico: “pienso que la mayor censura a Dios en la vida pública, proviene de cristianos que se autocensuran para hacer sólo lo políticamente correcto a los ojos de los demás. El cristiano que suele hacer de su fe en Jesucristo un asunto privado, difícilmente descubrirá en ese encuentro con el otro, un encuentro con Jesucristo que lo transforma en el amor, por el amor y para el amor y, por lo tanto, hará prevalecer sus apetitos personales por encima y aún en contra del bien de los demás”.

Otros más, dijo, excluyen totalmente de la vida pública la presencia de Dios, y prefieren arrinconarla a la vida privada, arguyendo razones históricas, no siempre apegadas a la verdad.

Mucho más hay que decir de don Carlos, pero ya será en otra ocasión.

Don Manuel J. “Maquío” Clouthier

“Sólo vale la pena vivir por lo que se está dispuesto a morir”, dijo don Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, otro personaje empresarial que sí dejó los negocios para ir a la política. (No como otros que siguen siendo una vergüenza, para los aguascalentenses, al menos).
De este personaje es más de lo que se puede hablar, desde la dirigencia de Coparmex y el CCE nacional, hasta el automóvil Dodge Dart 1989, la carta que él mismo escribió y la cual nos entregó en copia su hija Tatiana en una asamblea del sindicato patronal, en la ciudad de México, referente a la afirmación de su hijo Manuel Clouthier Carrillo, en el sentido de que: “lo más seguro es que a mi padre lo asesinaron”. (Son dos cartas las que nos confió su familia, cuyos textos aún conservamos y que por muchos años el sistema evitó que salieran a la luz pública, sobre todo los párrafos que escribió unos días antes del “accidente” pues tenía claro que “algo” estaba a punto de ocurrirle.)

Seguramente la carta era bien importante para algunos, que la siguen buscando por mar y tierra.

Pero es al final de cuentas la congruencia lo que hay que destacar de estos ejemplares mexicanos con quienes nos tocó la oportunidad de convivir y dialogar sobre muchos temas de interés, entre ellos el respeto a la vida desde la concepción y la democratización de México sin importar las consecuencias.

Construyamos juntos el futuro de México; México es más grande que sus problemas, si la información es poder, utilicémosla para hacer el bien, fueron algunas de las expresiones que de ellos recordamos. Una más: Perdimos patrimonio, no el amor a México.

Publicado en El Sol del Centro y en la página de Facebook.com/RevistaFuturoAgs/

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